Historias
Brigitte Bardot y los gatos de La Madrague
Tras retirarse del cine en 1973, Brigitte Bardot transformó La Madrague en santuario felino. Su fundación gestiona desde 1986 la población de gatos rescatados que conviven en Saint-Tropez.

Hay imágenes de la Costa Azul que sobreviven a la propia Bardot. Una de ellas no se rodó nunca: la de una mujer mayor con sombrero de paja recorriendo al amanecer los muros de su casa en Saint-Tropez, repartiendo cuencos de pienso entre una colonia de gatos que ha rescatado uno a uno de carreteras, vertederos, perreras municipales del Var y portales del centro del pueblo. La Madrague, residencia que en 1958 fue regalo del entonces marido Roger Vadim, se convirtió desde mediados de los setenta en algo distinto a una casa de actriz retirada. Pasó a ser uno de los santuarios privados de gatos más célebres de Europa.
Bardot dejó el cine en 1973. Tenía treinta y nueve años, cincuenta películas detrás y, según declaró ese mismo año en Paris-Match, "el deseo de no volver a posar para nadie nunca más". El siguiente medio siglo lo dedicó al activismo animalista, primero con perros y caballos, luego con cetáceos, focas, toros y, de forma sostenida, gatos.
La Fundación, el censo y las cifras
La Fondation Brigitte Bardot se constituyó formalmente en 1986, reconocida de utilidad pública por decreto del 21 de febrero del año siguiente. Su sede social está en París, pero parte de su actividad de campo se gestiona desde La Madrague y desde la otra finca rural de la actriz, La Garrigue, también en el Var.
Los informes anuales publicados por la fundación entre 2018 y 2023 ofrecen datos sobre la población felina cuidada bajo sus programas. La cifra global de gatos asistidos cada año en Francia oscila entre 25.000 y 32.000 animales, sumando campañas de esterilización en colonias urbanas, acogidas en refugios asociados y rescates individuales. La población residente directamente en propiedades de Bardot ha variado con los años: en torno a sesenta gatos a mediados de los noventa según Initiales B.B., su autobiografía publicada por Grasset en 1996; algo menos en los últimos informes, con la actriz ya en sus noventa años y parte del cuidado delegado en personal veterinario.
La política es estricta. Todo gato que entra en La Madrague pasa por veterinario, recibe vacunación completa, prueba de leucemia felina y prueba de inmunodeficiencia felina, y es esterilizado antes de incorporarse al censo permanente. Bardot ha sostenido esta línea desde mediados de los ochenta, anticipándose por más de una década a la normativa francesa que recomendaría la esterilización sistemática de colonias urbanas.
La crítica documentada a las modas de raza
Bardot ha escrito y declarado en repetidas ocasiones contra la cría comercial de gatos de raza. Le Carré de Pluton, segundo volumen de sus memorias publicado por Plon en 1999, dedica varios pasajes a la cuestión. La actriz critica con nombres y apellidos a criadores de persas y exóticos de pelo corto cuyas líneas hipertípicas generan animales braquicéfalos con problemas respiratorios crónicos. Critica también la cría intensiva de sphynx (los llamados gatos egipcios sin pelo) por la fragilidad cutánea derivada de la mutación que suprime el pelaje.
Su postura editorial coincide en lo esencial con la de la Federación Europea de Veterinarios Felinos respecto a las llamadas razas hipertípicas. La cría selectiva extrema, según el consenso científico recogido en múltiples estudios universitarios europeos, está asociada a problemas hereditarios bien documentados: hipoplasia maxilar y dificultad respiratoria en persas y exóticos; cardiomiopatía hipertrófica en Maine Coon y Ragdoll; poliquistosis renal en persas y British Shorthair; alergias y problemas dermatológicos en sphynx. Bardot no expone la cuestión en términos técnicos veterinarios sino éticos, pero coincide con el diagnóstico.
La fundación ha pedido reiteradamente al gobierno francés mayor regulación de la cría doméstica y de las ferias felinas. La Ley francesa del 21 de diciembre de 1999 reguló por primera vez la profesión de criador y la venta de animales de compañía, exigiendo registro veterinario y cartilla sanitaria obligatoria, en parte como respuesta a campañas de presión donde la voz de Bardot pesó.
La morfología de los gatos de La Madrague
Los gatos residentes en la finca son mayoritariamente europeos comunes del litoral mediterráneo francés. Pelo corto, complexión robusta, peso adulto entre 3,5 y 5 kilos las hembras y entre 4,5 y 6 kilos los machos. Pelajes variados: tabby pardo o atigrado plateado mayoritarios, alguno carey, alguno tricolor (escaque), y un porcentaje habitual de blanco con manchas. Es la población felina típica de la Provenza rural, sin presencia significativa de razas estandarizadas.
La elección no fue casual. Bardot ha defendido en entrevistas que el gato europeo común reúne las cualidades de salud, rusticidad y carácter equilibrado que las razas comerciales han perdido en parte. La esperanza de vida media del gato común en condiciones de cuidado básico se sitúa entre 14 y 18 años, frente a los 10-14 años habituales en muchas razas hipertípicas. Los gatos de la finca llegan a esa longevidad sin problemas particulares siempre que la esterilización, la vacunación y la dieta sean correctas.
El espacio de la propiedad permite a los animales vivir en régimen mixto interior-exterior controlado. La Madrague tiene jardín cerrado con malla felina perimetral instalada en los años noventa para evitar fugas y atropellos en la carretera departamental cercana. Los gatos circulan entre la casa principal, varios anexos habilitados como refugio veterinario y la sombra de los pinos. No tienen acceso libre a la playa, separada de la finca por la rocosidad costera y por la valla.
El contexto biográfico y la coherencia política
Bardot nació en París en 1934. La actriz icónica de los cincuenta y sesenta convivió desde la infancia con animales. Su autobiografía relata que la primera vez que vio a un cazador disparar a un faisán, a los siete años, decidió que cuando fuera adulta dedicaría parte de su vida a defender lo que no podía hablar. La frase puede sonar a reconstrucción a posteriori; lo verificable es que el patrón es consistente con su trayectoria adulta.
La retirada del cine no fue gradual. Bardot decidió en mayo de 1973 que la película L'Histoire très bonne et très joyeuse de Colinot Trousse-Chemise sería la última. La razón pública fue el cansancio del personaje de objeto sexualizado que el cine francés y europeo le había impuesto durante quince años. La razón complementaria, según sus propias memorias, fue la disponibilidad emocional y económica para empezar la fase animalista de su vida.
La fundación se autofinancia. Bardot vendió su archivo de fotografías de carrera en subasta en 1987 para constituir el patrimonio inicial. Las regalías de sus películas, los derechos de imagen y donaciones privadas mantienen el funcionamiento. La actriz ha rechazado en diversas ocasiones ofertas de comeback cinematográfico que habrían supuesto sumas importantes; el motivo declarado es coherencia con la ruptura voluntaria de 1973.
Sus posiciones políticas en cuestiones no animalistas han sido controvertidas y han generado condenas judiciales por incitación al odio racial entre 1997 y 2008. El presente artículo no entra en esa dimensión del personaje, que excede el ámbito felino y que se trata abundantemente en otra parte. La obra animalista, en cualquier caso, es independiente de la trayectoria política, ha sido evaluada por organismos veterinarios europeos con criterios técnicos y goza de credibilidad sostenida en el sector del rescate animal.
La línea sucesoria y el futuro de La Madrague
A diferencia de Chartwell con la cláusula de los Jock pelirrojos, La Madrague no tiene continuidad institucional asegurada para después de la actriz. Bardot ha declarado que ha dispuesto en testamento la cesión de la propiedad a la fundación para mantener el santuario felino tras su muerte. Los detalles legales no son públicos. La fundación, sin embargo, ha confirmado en sus informes anuales que el plan de continuidad contempla la conservación de la colonia residente y el mantenimiento de la infraestructura veterinaria de la finca.
El interés cultural sobre el modelo Bardot ha crecido en los últimos años por una razón colateral: el debate europeo sobre colonias felinas urbanas y sobre el método CER (captura, esterilización, retorno) como alternativa al sacrificio. Saint-Tropez, gracias a la presión sostenida de la fundación desde los años ochenta, fue uno de los primeros municipios franceses en aplicar el método a sus colonias callejeras. El censo de gatos sin propietario en el municipio descendió en treinta años desde unas estimadas 800 cabezas a menos de 200, sin recurso a eutanasias masivas.
El modelo se ha extendido a otros municipios costeros. Para una parte de la opinión pública francesa, la "cuestión Bardot" se ha convertido con el tiempo en sinónimo de gestión humanitaria de colonias felinas urbanas, más allá de la propia figura de la actriz. Es, probablemente, el legado más sólido de la mujer que dejó el cine para abrir los muros de su casa de Saint-Tropez a varias docenas de gatos sin nombre. Este artículo forma parte de la guía Actores y sus gatos.
Fuentes consultadas
- Bardot, B. (1996). Initiales B.B. Mémoires. Grasset
- Bardot, B. (1999). Le Carré de Pluton. Plon
- Fondation Brigitte Bardot, informes anuales 2018-2023, fondationbrigittebardot.fr
- Décret n° 99-1164 du 21 décembre 1999, République française, normativa de tenencia felina
- European Society of Feline Medicine, declaraciones sobre razas hipertípicas, Journal of Feline Medicine and Surgery, varios números.
- Mairie de Saint-Tropez, registros municipales de colonias felinas, 1990-2020.