Historias
Colette: la escritora que convirtió a sus gatos chartreux en literatura
La escritora francesa Colette pasó la vida rodeada de gatos. Su chartreux real, llamada La Chatte, inspiró a Saha, la gata protagonista de su novela de 1933. Esto es lo verificable sobre sus gatos y sus libros.
Sidonie-Gabrielle Colette nació el 28 de enero de 1873 en Saint-Sauveur-en-Puisaye, en la Borgoña, y murió en París el 3 de agosto de 1954. Entre medias firmó algunos de los textos más leídos de la literatura francesa del siglo XX, entró en la Academia Goncourt en 1945 y compartió casi todas las etapas de su vida con gatos. No fueron un adorno biográfico: una de sus gatas reales, una chartreux que llamó simplemente La Chatte, terminó convertida en personaje literario con nombre propio.
Conviene separar desde el principio lo documentado de lo que la leyenda cultural ha ido amplificando. Colette tuvo gatos reales con nombre y fechas; y escribió ficción donde los gatos hablan o cargan el peso de la trama. Son dos planos distintos y este artículo los mantiene separados.
Kiki-la-Doucette, el gato de los primeros libros
El primer gato asociado a su obra fue Kiki-la-Doucette, un gato gris de su juventud. Tras su muerte en 1903, Colette publicó en 1904 Dialogues de bêtes (Mercure de France), una pieza breve construida como conversación entre Kiki-la-Doucette y Toby-Chien, el bulldog francés de la casa. El libro funciona como un diálogo entre dos temperamentos animales opuestos, el gato distante y el otro animal entregado, observados con una precisión de comportamiento que delata a alguien que convivía de verdad con ambos.
Ese registro, el de la escritora que mira al animal sin proyectarle sentimientos humanos de forma ingenua, recorre buena parte de su producción posterior. Colette describe lo que ve, no lo que le gustaría ver.
La Chatte real: una chartreux de 1926
El gato que más marcó su obra fue una hembra de raza chartreux que llegó a su vida hacia 1926. Colette la llamó La Chatte, sin más, y con ella aparecieron en la casa otras chartreux a lo largo de los años. Las fuentes biográficas recogen varios nombres de aquel grupo felino, entre ellos Minionne, Pinichette, Petiteu, La Touteu y Zwerg.
La chartreux es una raza francesa de pelo corto, manto azul grisáceo de textura densa y resistente al agua, y ojos de tonalidad cobriza o anaranjada. Su estructura craneal le da una expresión que en el ambiente felino suele describirse como una leve "sonrisa". La Cat Fanciers' Association (CFA) y el Governing Council of the Cat Fancy (GCCF) recogen este patrón en sus estándares de raza. Es un gato tranquilo, observador y poco vocal, perfil que encaja con la convivencia de una escritora que pasaba largas horas trabajando en silencio.
El origen de la raza mezcla documentación y leyenda. La tradición la vincula a los monjes cartujos de la Grande Chartreuse, cerca de Grenoble, aunque esa filiación monástica no está respaldada por archivos. Lo verificable es más prosaico: el naturalista Buffon ya describió en el siglo XVIII al gato azul de Francia, y la raza estuvo cerca de desaparecer tras las dos guerras mundiales, recuperada gracias al trabajo de criadores europeos. La CFA le otorgó estatus de campeonato en 1987.
La Chatte (1933): cuando la gata se vuelve Saha
En 1933 Colette publicó la novela corta La Chatte (Bernard Grasset). El argumento gira en torno a un triángulo formado por Alain, su mujer Camille y una gata chartreux llamada Saha. Alain quiere a Saha, a la que tiene desde la infancia, más de lo que es capaz de querer a Camille. La tensión escala hasta que Camille empuja a la gata desde un balcón; el animal sobrevive y Alain abandona el matrimonio para volver junto a su madre y su gata.
Saha es ficción, pero su modelo es directo: la gata del libro está construida a partir de la chartreux real de Colette, esa misma La Chatte que vivía con ella mientras escribía. La autora no necesitaba documentarse sobre cómo se mueve, come o reacciona una chartreux. Lo tenía delante. Esa cercanía explica por qué las descripciones físicas y de conducta de Saha resultan tan exactas: color del manto, manera de saltar, distancia emocional medida.
La novela también funciona como estudio psicológico sobre la incapacidad de Alain para salir de su infancia, con la gata como símbolo de ese mundo previo al matrimonio. El gato es aquí el eje sobre el que gira el conflicto, no un detalle decorativo de fondo.
Lo que la historia confunde a menudo
Hay tres errores habituales cuando se cuenta esta historia, y conviene desmontarlos:
- Saha y La Chatte no son lo mismo. Saha es el personaje de la novela de 1933; La Chatte era la gata real de Colette. El nombre del libro coincide con el apodo de la gata, lo que alimenta la confusión.
- La chartreux no es una gata "azul rusa" ni una "británica de pelo corto". Son tres razas distintas de capa gris azulada. La chartreux es la francesa, con su tipo de cabeza y su manto característicos.
- El vínculo cartujo es leyenda, no archivo. La asociación de la raza con los monjes de la Grande Chartreuse es tradición popular sin respaldo documental conocido.
Una vida entera de gatos
Colette pasó sus últimos años en su apartamento del Palais-Royal de París, con movilidad reducida y rodeada de sus gatos. La imagen de la escritora mayor trabajando entre felinos no es una invención romántica posterior: aparece en testimonios y fotografías de la época. Los gatos fueron compañía de trabajo, modelo de observación y material literario durante medio siglo.
Su caso interesa porque rompe el tópico del "escritor con mascota" como mero detalle de color. En Colette, el gato es objeto de estudio. Sus textos felinos se sostienen sobre observación real de conducta, lejos del sentimentalismo que suele rodear a los animales en la literatura popular. Por eso La Chatte sigue funcionando como retrato creíble de una chartreux casi un siglo después.
Lo verificable en una tabla
| Dato | Confirmación |
|---|---|
| Nombre completo | Sidonie-Gabrielle Colette (Britannica) |
| Nacimiento y muerte | 28 de enero de 1873, Saint-Sauveur-en-Puisaye; 3 de agosto de 1954, París |
| Gato de juventud | Kiki-la-Doucette, presente en Dialogues de bêtes (1904) |
| Gata real que inspiró la novela | La Chatte, chartreux llegada hacia 1926 |
| Personaje literario | Saha, gata chartreux de la novela La Chatte (1933) |
| Raza | Chartreux: manto azul grisáceo, ojos cobrizos, origen francés (CFA, GCCF) |
Si te interesa la raza
La chartreux que retrató Colette sigue criándose hoy con el mismo patrón: gato sereno, de manto denso azul grisáceo, ojos cobre y temperamento tranquilo. Es un animal de interior que tolera bien la vida en casa y la compañía silenciosa, lo que encaja con el perfil de quien la convirtió en personaje. Antes de elegir un gato por su aparición literaria conviene contrastar el estándar de raza en una entidad reconocida como la CFA o el GCCF, y valorar si su carácter encaja con tu hogar.
Fuentes consultadas
- Encyclopaedia Britannica, biografía de Colette (Sidonie-Gabrielle Colette), consultada en 2026
- Colette (1933). La Chatte. Bernard Grasset, París
- Colette (1904). Dialogues de bêtes. Mercure de France, París
- Cat Fanciers' Association (CFA), perfil de raza Chartreux
- The Governing Council of the Cat Fancy (GCCF), ficha de raza Chartreux