Historias
Dulceida y Liam: el sphynx sin pelo de la influencer catalana más veterana del país
Aida Domenech (Dulceida) convive desde hace años con Liam, un gato sphynx sin pelo. La elección de raza encaja con su perfil de alergia leve y vida con desplazamientos constantes.

A Aida Domenech le diagnosticaron alergia leve al pelo de gato a los veintipocos años, en algún momento entre 2014 y 2015, cuando la cuenta @dulceida empezaba a despegar. Llevaba toda la vida queriendo tener un felino en casa. La solución, una vez aceptada la limitación, fue meticulosa. Investigó razas, consultó con alergólogo y veterinario, y acabó decantándose por un sphynx, la raza sin pelo más reconocible del mercado felino europeo. El primer sphynx que entró en su domicilio se llamó Liam. Lleva con ella desde entonces. Aparece en YouTube, en Instagram, en sesiones fotográficas de marca personal, y en el libro autobiográfico que publicó en 2022. La elección es coherente con el perfil sanitario de la dueña, con su rutina de viajes constantes y con la propia estética de la marca personal Dulceida: nada de casualidad.
Por qué un sphynx, y no otro gato
El argumento popular dice que «los sphynx son hipoalergénicos porque no tienen pelo». La realidad es más fina. La alergia felina principal en humanos está provocada por la proteína Fel d 1, segregada por las glándulas sebáceas y salivales del gato, no por el pelo en sí. Todos los gatos producen Fel d 1, incluido el sphynx. Lo que ocurre con la raza sin pelo es que la ausencia de manto reduce la cantidad de alérgeno suspendido en el ambiente, porque hay menos superficie de pelo donde el alérgeno se adhiere y deposita después por la casa. Además, el baño semanal obligatorio del sphynx (su piel produce sebo en exceso al no tener pelo que lo absorba) elimina capas de alérgeno de la superficie corporal con frecuencia mayor que en cualquier otra raza.
Resultado: el sphynx no es hipoalergénico en sentido estricto, pero sí reduce la carga alergénica ambiental respecto a un gato común de pelo corto en condiciones equivalentes. Para alergias leves y moderadas, con tratamiento sintomático ocasional, la convivencia funciona. Para alergias graves con asma o anafilaxia documentada, sigue siendo desaconsejado convivir con cualquier gato.
Dulceida, según lo que ha contado en El hormiguero (Antena 3, octubre de 2022) y en su libro autobiográfico Por amor al arte (Plaza & Janés, 2022), tomó la decisión tras conversación con dermatólogo y alergólogo, con el plan claro de mantener un protocolo de higiene estricto. La realidad es que el plan ha funcionado. Lleva más de cinco años con Liam sin renunciar al animal ni recurrir a inmunoterapia agresiva.
Quién es exactamente Dulceida y por qué es relevante
Para los lectores ajenos al universo influencer español, ficha rápida. Aida Domenech (Barcelona, 1989) es la creadora de contenido española con más recorrido del top 10 nacional. Abrió blog personal en 2009, cuenta de Instagram en 2012, canal de YouTube poco después. La cuenta @dulceida supera tres millones de seguidores estables desde 2018, con perfil dominante de moda, viajes y vida personal. Casada con Alba Paúl en 2018 (divorciada en 2023, vuelta posterior con otra pareja). Vive principalmente en Barcelona, con segunda residencia ocasional en Sitges. Empresaria con varias líneas de producto propias: festival Dulceweekend, marca de baño Akela, colaboraciones con grandes marcas internacionales.
En el panorama felino español, su relevancia viene por dos vías. La primera, la visibilidad continuada de Liam en sus formatos cotidianos durante varios años. La segunda, la decisión consciente de raza atípica frente a la adopción de común, lo cual abre conversación divulgativa sobre alergia felina y sobre las características reales del sphynx, raza más cara y exigente que la imagen pública sugiere.
La raza: sphynx, sin pelo y con manual de instrucciones
El sphynx es una raza canadiense reconocida formalmente desde 1966, cuando una camada de gatos comunes en Toronto produjo un cachorro con mutación espontánea del gen KRT71, responsable de la formación del pelo. Los criadores cruzaron animales descendientes con devon rex y otras razas para fijar el patrón. La FIFé reconoció oficialmente la raza en 2002. El estándar actual de la Cat Fanciers' Association (CFA) describe un gato de talla media, musculoso, con piel arrugada en algunas zonas y cubierta de un fino plumón apenas perceptible al tacto. Pesos adultos entre 3,5 y 6 kg en machos y entre 3 y 4,5 kg en hembras. Esperanza de vida documentada de 12 a 15 años, con casos superiores con seguimiento cardiológico continuado.
Las características que importan al dueño potencial:
- Necesita baño semanal real. La piel produce sebo en exceso. Sin baño regular, el gato huele, mancha sábanas y desarrolla problemas dérmicos. Productos específicos para piel felina sensible, agua templada, secado completo.
- Necesita calor doméstico. Sin pelo, regula peor la temperatura. En invierno español (sobre todo en Madrid o Valladolid), el sphynx pide camas con manta, ropa felina específica y temperatura ambiental estable por encima de los 20 °C en zonas de descanso. En verano andaluz, el riesgo es opuesto: golpe de calor, quemaduras solares si accede a balcón o jardín.
- Predisposición a miocardiopatía hipertrófica (HCM). Patología hereditaria con prevalencia documentada elevada en la raza. Los reproductores serios hacen ecocardiografía anual y test genético específico. El comprador o adoptante responsable pide los certificados antes de la entrega del animal.
- Necesita compañía social activa. El sphynx es una raza muy demandante. Maúlla con frecuencia, busca regazo permanente, no tolera bien jornadas de doce horas en soledad. No es raza para hogar con poca presencia humana.
- Precio: cachorro de criador serio en España, entre 1.500 y 3.000 euros. Hay variabilidad alta. Los precios por debajo de los 1.000 euros suelen indicar criadores no acreditados o ejemplares sin pruebas de salud.
Liam: lo que se sabe del gato concreto
Liam llegó a la casa de Dulceida en algún momento de 2019 o 2020, según el cruce de publicaciones en Instagram. La cuenta de la influencer empezó a mostrar al gato con frecuencia desde el primer mes. El nombre, declarado en directo por Dulceida en varias ocasiones, hace referencia a un personaje de ficción que no ha terminado de detallarse públicamente. Es un sphynx de talla media, color predominantemente rosado con manchas más oscuras en orejas y cola, ojos verdes amarillentos. La descripción coincide con el patrón pink point habitual en la raza.
El gato aparece en vlogs domésticos de YouTube, en historias de Instagram, en alguna sesión profesional de fotografía de marca personal. Dulceida lo lleva en ocasiones consigo en desplazamientos por España, siempre en transportín específico, con protocolo veterinario al día. En Vanity Fair España (perfil de 2023) describe la rutina diaria: baño semanal en bañera adaptada, alimentación mixta seco-húmedo, juego activo nocturno (el sphynx tiende a ser más activo al anochecer), revisiones cardiológicas anuales en clínica felina especializada de Barcelona.
Lo que la historia dice sobre el sphynx
El sphynx ha entrado en el imaginario felino mundial gracias a tres vías concretas. La primera, la película Austin Powers (1997 y secuelas), donde el Dr. Maligno sustituye al persa blanco de Blofeld por un sphynx llamado Mr. Bigglesworth en la versión cómica del villano clásico de Bond. La segunda, la serie Friends (1994-2004), con un episodio donde Rachel adopta un sphynx pensando que es exótico. La tercera, en los últimos años, su presencia frecuente en redes sociales como gato fotogénico con estética alienígena.
El resultado es que la raza ha ganado popularidad por encima de su capacidad de crianza responsable. España importó cantidades crecientes de cachorros sphynx desde el este de Europa entre 2018 y 2024, con problemas documentados de criadores no acreditados, ejemplares con HCM sin test previo, y abandonos posteriores cuando el dueño descubría las exigencias reales (baños semanales, ropa para invierno, compañía constante). Las protectoras españolas han registrado un incremento progresivo de sphynx en acogida en los últimos cinco años, dato preocupante para una raza tan específica.
La recomendación seria para un futuro dueño español interesado en la raza es triple. Investigar criador con acreditación de la Asociación Felina Española (ASFE) o de la Sociedad Felina Hispano-Sevillana (SOFEHSE), exigir pruebas cardiológicas documentadas, y asumir mentalmente que se trata de un gato de mantenimiento alto, no de un peluche minimalista de catálogo.
Lo verificable en una frase
| Dato | Confirmación |
|---|---|
| Raza del gato | Sphynx, raza reconocida por FIFé desde 2002 |
| Nombre | Liam |
| Llegada a casa de Dulceida | Entre 2019 y 2020, según publicaciones de Instagram |
| Motivo de la elección | Alergia leve documentada de la dueña al pelo de gato |
| Aparición editorial | Libro Por amor al arte (Plaza & Janés, 2022) y Vanity Fair España (2023) |
| Domicilio | Barcelona, vivienda principal con segunda residencia ocasional |
Por qué importa la historia
El caso Dulceida-Liam tiene valor divulgativo en tres niveles. Uno, la decisión informada frente a la alergia. Muchos alérgicos leves descartan tener gato sin haber considerado el sphynx como opción intermedia, cuando es exactamente la raza pensada para esos perfiles. Dos, el contraste con el patrón habitual del influencer español, que suele optar por adopción de común. Dulceida representa la otra mitad razonable del espectro: si el animal va a necesitar tratamiento médico continuado por alergia humana, una raza con manejo de alérgeno reducido es una decisión médica antes que estética. Tres, la visibilidad mediática de la raza sphynx normaliza la imagen del gato sin pelo en un país donde, todavía en 2026, mucha gente confunde al sphynx con un animal enfermo a primera vista.
La parte que conviene matizar es el efecto de moda. La aparición del sphynx en pantallas y redes ha generado en España y resto de Europa un boom de demanda mal canalizado. Los criadores serios no satisfacen la demanda al ritmo del mercado, lo cual abre la puerta a importadores rápidos con criadero deficiente. La consecuencia es un porcentaje no despreciable de sphynx jóvenes con HCM diagnosticada en primer año o segundo, con coste veterinario altísimo y abandono parcial al sistema de protectoras. Liam, criado por profesional acreditado y con seguimiento veterinario continuo, es la excepción. Muchos sphynx españoles no lo son.
Conclusión: qué tipo de dueña es
Dulceida ha hecho con Liam lo que cualquier veterinario felino describe como el manual del dueño correcto. Pruebas genéticas previas, alergólogo coordinado con veterinario, baño semanal regular, alimentación específica, revisiones cardiológicas anuales, vida interior con jardín cerrado, transporte solo cuando es imprescindible, descansos largos en casa. La parte de exposición mediática del animal genera comentarios cruzados (hay quien defiende que los gatos no deberían figurar en contenido comercial), pero el cuidado material concreto está bien documentado y es de los más solventes en el panorama influencer español.
Si el lector tiene alergia leve al pelo de gato y se está planteando convivir con un felino, el sphynx es una de las opciones a considerar, después de hablar con alergólogo y con veterinario. Este artículo forma parte de la guía Influencers españoles y sus gatos. La raza Sphynx necesita cuidados específicos de piel; consulta la guía de cepillos y cuidado de pelo corto. El precio del cachorro es alto. El mantenimiento mensual también. Y la raza pide presencia humana real, no un escaparate de Instagram. Liam tiene suerte. La mayoría de los sphynx que llegan a España hoy día, no.
Fuentes consultadas
- Domenech, A. (@dulceida), publicaciones e historias verificadas en Instagram entre 2020 y 2025
- Dulceida, libro 'Aida Domenech: por amor al arte' (Plaza & Janés, 2022)
- Vanity Fair España, perfil 'Dulceida y su otra familia' (2023)
- Antena 3, programa 'El hormiguero', entrevista de octubre de 2022
- Cuenta de YouTube Dulceida, vlogs domésticos con presencia del gato Liam, varios episodios entre 2021 y 2024