Historias
Félicette, la primera gata en el espacio: la historia real de 1963
El 18 de octubre de 1963 Francia lanzó al espacio a Félicette, una gata callejera de París. Sobrevivió al vuelo y fue recuperada con vida, lo que la convierte en el único gato que ha vuelto de una misión espacial.
El 18 de octubre de 1963, a las 8:09 de la mañana, un cohete francés despegó de una base militar en el desierto del Sáhara argelino llevando a bordo a una gata. Trece minutos después la cápsula tocó tierra y un helicóptero la recuperó. Dentro seguía viva Félicette, una gata blanquinegra de unos 2,5 kilos que acababa de cruzar la frontera del espacio y volver. Sigue siendo el único gato que lo ha conseguido.
La historia se cuenta a menudo deformada, con fechas equivocadas y un nombre masculino que nunca le correspondió. Conviene contarla con los datos verificables, porque el episodio real es a la vez un hito científico y un caso de ética animal que Francia tardó décadas en reconocer.
Una gata de la calle de París
Félicette no procedía de un criadero. En 1963, el Centro de Enseñanza e Investigación de Medicina Aeronáutica francés (CERMA, por sus siglas en francés) compró catorce gatas a un tratante de animales de París para un programa de investigación biológica espacial. Todas eran hembras, seleccionadas por su temperamento más tranquilo según los responsables del proyecto.
Las catorce candidatas siguieron un entrenamiento exigente para acostumbrarlas al confinamiento, al ruido y a las fuerzas de aceleración: cápsulas estrechas, centrifugadoras y simulaciones del estruendo del lanzamiento. A los animales se les implantaron electrodos en el cráneo para registrar la actividad cerebral durante el vuelo. La que después se llamaría Félicette llevaba nueve electrodos en distintas zonas del cerebro, además de sensores en una pata y micrófonos para vigilar su respiración. El día del lanzamiento se eligió a la gata identificada como C 341 por mantenerse serena.
Del nombre equivocado "Félix" a Félicette
La prensa de la época bautizó al animal como "Félix", en alusión al gato de dibujos animados. El error tenía un problema de base: la astronauta era hembra. El propio CERMA corrigió el nombre a la forma femenina Félicette y lo adoptó como denominación oficial. Aún hoy circulan textos que repiten el nombre masculino o que la confunden con un gato negro; la documentación del programa la describe como una gata de pelaje blanco y negro.
El vuelo del 18 de octubre de 1963
El cohete fue un Véronique AGI 47, un cohete sonda de la incipiente investigación espacial francesa. Despegó desde el Centro Interejércitos de Ensayos de Ingenios Especiales, instalado entonces en territorio argelino dentro del Sáhara.
Los números del vuelo están bien documentados:
- Aceleración en el ascenso: unas 9,5 g, casi diez veces la gravedad terrestre, soportadas mientras el motor del cohete ardió durante los primeros segundos.
- Altitud máxima alcanzada: en torno a 152 kilómetros, por encima de la línea de Kármán que suele tomarse como frontera del espacio.
- Ingravidez: alrededor de cinco minutos sin peso, cuando la cápsula con la gata se separó del cohete y describió su trayectoria balística.
- Duración total: trece minutos desde el encendido hasta la recuperación de la cápsula por helicóptero.
Los electrodos transmitieron datos neurológicos durante toda la misión. La mayor parte de la información llegó con buena calidad, lo que en su momento se consideró un éxito técnico del programa.
El segundo gato, una semana después
El programa no se detuvo con Félicette. El 24 de octubre de 1963, seis días más tarde, Francia lanzó a un segundo gato. Esta vez el vuelo salió mal: un fallo en el mecanismo de liberación hizo que el cohete despegara con un ángulo anómalo. La recuperación se complicó, el helicóptero localizó el paracaídas pero no pudo aterrizar, y cuando se llegó hasta la cápsula al día siguiente el animal había muerto. Por eso Félicette no es solo la primera gata en el espacio, también es la única recuperada con vida de un vuelo espacial.
Qué pasó después con Félicette
Aquí la historia se vuelve incómoda. Félicette sobrevivió al lanzamiento y volvió ilesa, pero el objetivo científico del programa exigía estudiar su cerebro. Unos dos meses después del vuelo se la sometió a eutanasia para practicarle una necropsia y examinar las zonas donde estaban implantados los electrodos. Distintos relatos posteriores señalan que el análisis aportó poca información aprovechable, lo que con los años convirtió su sacrificio en uno de los argumentos centrales del debate sobre el uso de animales en la carrera espacial.
Conviene situarlo en su contexto sin adornarlo. En aquellos años, las grandes potencias enviaban distintas especies animales a vuelos suborbitales y orbitales para medir cómo afectaba la ingravidez y la radiación a un organismo vivo antes de arriesgar a un ser humano. La célebre Laika había muerto a bordo del Sputnik 2 soviético en 1957. El caso de Félicette pertenece a esa misma etapa de experimentación con animales, hoy sometida a estándares éticos mucho más estrictos.
Medio siglo de olvido
Durante décadas Félicette fue una nota a pie de página, eclipsada por otros animales más mediáticos de la carrera espacial soviética y estadounidense. Su imagen llegó incluso a confundirse en sellos y láminas conmemorativas, donde a veces aparecía con el nombre equivocado o atribuida a un macho. Francia no le dedicó ningún monumento durante más de cincuenta años.
El reconocimiento llegó por una vía inesperada. En 2017, el creativo londinense Matthew Serge Guy puso en marcha una campaña de micromecenazgo en Kickstarter para financiar una estatua en su memoria. Más de mil personas aportaron fondos y el proyecto superó su objetivo, con una recaudación en torno a los 50.000 dólares.
La estatua de 2019 en Estrasburgo
El 18 de diciembre de 2019 se inauguró el monumento, obra de la escultora Gill Parker, en la Universidad Internacional del Espacio (International Space University) de Estrasburgo, Francia. La pieza, en bronce, representa a Félicette sentada sobre el globo terráqueo con la mirada dirigida hacia el cielo del que regresó. Se descubrió coincidiendo con el 25 aniversario del programa de máster de la institución.
La estatua cierra, con más de medio siglo de retraso, el reconocimiento público a un animal que cumplió su misión y volvió. No fue una mascota famosa ni un gato de raza con pedigrí: fue una gata anónima recogida de la calle de París que pasó a la historia de la exploración espacial.
Lo verificable en una tabla
| Dato | Confirmación |
|---|---|
| Fecha del vuelo | 18 de octubre de 1963, 8:09 h |
| Cohete | Véronique AGI 47 (cohete sonda) |
| Lugar de lanzamiento | Base en el Sáhara argelino (CIEES) |
| Altitud máxima | En torno a 152 km |
| Duración del vuelo | Unos 13 minutos |
| Resultado | Recuperada con vida por helicóptero |
| Destino posterior | Eutanasia unos 2 meses después para necropsia |
| Segundo gato (24 oct 1963) | Falleció por un fallo en el lanzamiento |
| Monumento | Estatua de Gill Parker, Estrasburgo, 18 dic 2019 |
Fuentes consultadas
- Félicette, Wikipedia (artículo enciclopédico con cronología y fuentes primarias del programa CERMA)
- Guinness World Records, First cat in space
- Space.com, Felicette has landed! Memorial for first cat in space unveiled in France, diciembre de 2019
- Smithsonian Magazine, Felicette, the First Cat in Space, Finally Gets a Memorial, diciembre de 2019
- BBC Sky at Night Magazine, The story of Felicette, the first cat in space