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Historias

Isaac Newton y la gatera: anatomía de una leyenda muy repetida

Que Isaac Newton inventó la gatera para no molestar a su gato es una de las anécdotas más citadas de la historia de la ciencia. El problema es que casi nada en ella resiste un examen serio. Repasamos qué se sabe de verdad y cómo funciona una gatera moderna.

· Actualizado 4 de junio de 2026

La historia se cuenta así: Isaac Newton, absorto en sus experimentos de óptica en una habitación a oscuras de Trinity College, se cansó de levantarse cada vez que su gata quería entrar o salir. Para no tener que abrir la puerta y arruinar la oscuridad, recortó un agujero en la madera. Y como la gata tuvo crías, hizo un segundo agujero más pequeño para los gatitos, sin caer en que los pequeños podían usar perfectamente el grande. La anécdota es perfecta: une al genio de la gravitación con un gato y con un despiste tierno. Por eso se repite en libros de divulgación, redes y rótulos de tienda de mascotas. Casi nada en ella resiste una comprobación tranquila.

De dónde sale realmente el cuento

El primer rastro escrito conocido de la historia aparece muy tarde, en un ensayo de 1802, casi tres cuartos de siglo después de la muerte de Newton en 1727. En ese texto el episodio se usa como ejemplo de torpeza inglesa, en un tono más satírico que biográfico (Adams, The Straight Dope).

La versión más citada de los "dos agujeros" la dejó por escrito el matemático John M. F. Wright en su memoria Alma Mater; or, Seven Years at the University of Cambridge, publicada en 1827. Wright cuenta que en la puerta seguían viéndose dos agujeros tapados, "de las dimensiones adecuadas para el paso respectivo de la gata y del gatito", y añade una cautela honesta: que la historia sea cierta o falsa, lo indiscutible es que los agujeros estaban allí. Es decir, el propio narrador que fija la imagen popular admite que no sabe si el episodio ocurrió. Dos agujeros tapados en una puerta no prueban quién los hizo ni para qué.

Por qué los historiadores dudan

Tres objeciones aparecen una y otra vez en quienes han revisado el asunto:

  • No hay constancia de que Newton tuviera gato. Sus biógrafos no han encontrado pruebas de que conviviera con un gato ni con un perro durante sus años en Cambridge (Adams, The Straight Dope). Sin gato documentado, la motivación central del relato se queda sin sujeto.
  • La fuente llega demasiado tarde. Entre la vida de Newton y el primer testimonio escrito median décadas. Una anécdota que solo asoma generaciones después, y primero en clave de burla, encaja mejor con el folclore que con el registro histórico.
  • El propio Newton documentaba lo que hacía. Fue un anotador meticuloso de experimentos y cálculos. Que un detalle tan pintoresco como recortar su puerta no aparezca en ninguna fuente cercana a su vida resta verosimilitud al episodio.

Nada de esto demuestra que la escena no ocurriera. Demuestra que no hay base sólida para afirmar que ocurrió. Y esa diferencia es justo la que se pierde cuando la anécdota se cuenta como un hecho.

El agujero para el gato es mucho más viejo que Newton

El argumento que de verdad desmonta la atribución es cronológico: el agujero para que pase un gato existía siglos antes de que Newton naciera, así que difícilmente pudo inventarlo. Geoffrey Chaucer ya describe en Los cuentos de Canterbury, a finales del siglo XIV, un agujero en una puerta por el que un gato solía colarse (IFLScience). La idea de practicar un hueco a ras de suelo para que el animal entre y salga a su aire es vieja, modesta y anónima, propia de granjas, abadías y casas donde el gato cumplía una función práctica de control de roedores.

Lo que la leyenda de Newton aporta es el envoltorio: un nombre célebre al que colgar una idea que ya andaba suelta por la cultura europea. Conviene quedarse con la versión prudente. La gatera es un objeto antiguo y colectivo, y la historia de Newton es una anécdota encantadora cuya veracidad nadie ha podido sostener.

Cómo funciona una gatera de verdad

Más allá del mito, la gatera responde a una necesidad real del gato, que es la autonomía de movimiento. Un gato con salida controlada decide cuándo entra y cuándo sale, sin depender de que alguien le abra. La gatera clásica es una simple lámina batiente con bisagra superior que el gato empuja con la cabeza y que vuelve a su sitio por gravedad o por un muelle suave. Funciona, pero tiene un problema evidente: deja pasar a cualquier gato del vecindario en los dos sentidos.

Las versiones modernas resuelven justamente eso. Una gatera con microchip incorpora un lector de radiofrecuencia (RFID) en el marco. Cuando el gato se acerca, el lector consulta el código del microchip que el animal lleva implantado bajo la piel, normalmente entre los omóplatos, y solo desbloquea la portezuela si ese código está dado de alta en la memoria del dispositivo. Si el chip no coincide, la puerta sigue cerrada. Conviene que el microchip cumpla los estándares internacionales ISO 11784 e ISO 11785, los mismos que rigen la identificación animal en la Unión Europea, para asegurar la compatibilidad entre lectores (WSAVA, guías de identificación por microchip).

El detalle importante es que el chip de identificación que casi todos los gatos ya llevan por obligación legal sirve también como llave. No hace falta ponerle nada al animal: el mismo transpondedor que lo identifica ante un veterinario o una protectora abre la gatera.

Por qué una gatera selectiva tiene sentido felino

Aquí la tecnología conecta con la etología. El gato es un animal territorial, y un gato del vecindario que se cuela en casa por una gatera abierta no es una anécdota menor: para el residente puede ser una fuente seria de estrés. International Cat Care señala que las puertas, ventanas y gateras abiertas permiten que gatos ajenos entren en el hogar, lo que puede desembocar en peleas y en conflicto entre el intruso y el gato de la casa.

Una gatera con reconocimiento de microchip ataja esa entrada no deseada porque solo se abre para los gatos registrados. El beneficio no es solo evitar peleas puntuales. Reducir las intrusiones rebaja el estado de alerta del gato residente dentro de su propio territorio, que es justo el espacio donde más necesita sentirse seguro. Para reforzar esa sensación de control conviene además que el hogar ofrezca recursos repartidos y rutas de escape: bebederos, comederos, areneros y puntos altos suficientes para que el gato pueda evitar lo que le incomoda sin quedar acorralado (International Cat Care).

Conviene decidir antes si el gato saldrá o no

La gatera presupone una elección previa, que es si el gato tendrá acceso al exterior. Esa decisión depende del entorno, del riesgo de tráfico, de la presencia de otros gatos en la zona y del carácter del animal, y merece pensarse con calma porque condiciona su seguridad y su bienestar. Para un gato estrictamente de interior, una gatera hacia la calle sobra; en cambio una portezuela interior con microchip puede servir para reservarle a un gato concreto el acceso a una habitación, a su comida o a su arenero en un hogar con varios animales.

La conclusión práctica es la opuesta a la leyenda. Lo interesante de la gatera es para qué sirve hoy, no quién la inventó. Seguramente no fue nadie en particular, y desde luego la evidencia no apunta a Newton. Su función actual está clara: dar autonomía al gato sin abrirle la puerta al conflicto.

Lo verificable en una tabla

Afirmación popularQué dice la evidencia
Newton inventó la gateraSin pruebas; el agujero para gatos ya aparece en Chaucer, siglo XIV
Newton tenía un gato y una gata con críasSus biógrafos no han documentado que tuviera gato ni perro
La historia viene de su épocaEl primer rastro escrito conocido es de 1802; la versión de los dos agujeros la fija Wright en 1827
Una gatera moderna deja pasar a cualquier gatoLas gateras con microchip ISO solo se abren para los gatos registrados

Fuentes consultadas

  • Adams, C. The Straight Dope, Did Isaac Newton invent the cat door?
  • IFLScience, The Cat Flap Is Surprisingly Ancient, And Not The Work Of Isaac Newton
  • Wright, J. M. F. (1827). Alma Mater; or, Seven Years at the University of Cambridge
  • International Cat Care (icatcare.org), Conflict between cats y Making your home cat friendly
  • WSAVA Microchip Identification Guidelines (estandares ISO 11784 / 11785)