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Vivien Leigh y Boy, el siamés que dormía en el plató de Un tranvía llamado Deseo

Durante el rodaje de A Streetcar Named Desire en 1950, Vivien Leigh llevaba al plató a Boy, su gato siamés y compañía constante en sus crisis.

Retrato de Vivien Leigh
Foto: Fawcett Publications · Public domain vía Wikimedia Commons.

En el set de la Warner Bros. en Burbank, California, durante el otoño de 1950, Elia Kazan dirigía a una actriz británica de 37 años en una de las películas más difíciles del cine clásico americano. Detrás de las cámaras, en la silla con su nombre, un gato siamés sealpoint adulto dormía enroscado sobre un cojín. Cuando la actriz terminaba la toma, antes incluso de quitarse el maquillaje exhausto de Blanche DuBois, se acercaba a recogerlo y se lo llevaba al camerino. Era su gato, lo había traído ella desde Notley Abbey en Inglaterra cruzando el Atlántico, y se llamaba Boy.

La actriz era Vivien Leigh, la película era A Streetcar Named Desire (1951), basada en la obra de Tennessee Williams, y el gato fue uno de los animales mejor documentados de la era dorada de Hollywood. La presencia de Boy en el rodaje aparece en al menos tres biografías académicas posteriores y en correspondencia conservada en la British Library. Era un gato siamés en mitad de un drama eléctrico, y lo que su presencia revela sobre Leigh resulta mucho más significativo que cualquier anécdota de plató.

La actriz que ya no era Escarlata

Para entender por qué Boy estuvo en aquel rodaje hay que recordar dónde estaba Vivien Leigh en 1950. Había ganado el Oscar a mejor actriz once años antes por Lo que el viento se llevó (1939). Había vivido el éxito mundial. Había sufrido entre 1944 y 1945 una tuberculosis pulmonar grave que la apartó del trabajo. Había sido diagnosticada (con la terminología de la época) de "psicosis maníaco-depresiva", lo que hoy se denomina trastorno bipolar tipo I, en uno de los primeros casos célebres documentados en una figura pública británica.

Anne Edwards documenta en Vivien Leigh: A Biography (Simon & Schuster, 1977) que las crisis maníacas de Leigh se repetían cada dos o tres años, con duración variable de semanas o meses, y respondían a un patrón previsible. Insomnio severo, hipersexualidad, agitación verbal, deterioro físico rápido, seguida tras la fase maníaca de depresión profunda con riesgo suicida. Entre crisis, sin embargo, Leigh era una actriz brillante, lectora voraz, anfitriona social impecable y, aspecto menos conocido, una de las grandes amantes inglesas de los gatos siameses de mediados de siglo.

Boy y la galería siamesa de Notley Abbey

Notley Abbey era la antigua abadía cisterciense del siglo XII que Vivien Leigh y su entonces marido Laurence Olivier habían comprado en 1944, en Buckinghamshire, Inglaterra. Tres pisos, terrenos de unas 70 hectáreas, biblioteca importante. En esa casa convivieron durante los años cuarenta y cincuenta varios gatos siameses, criados por Leigh con cierta sistematicidad.

Boy fue uno de los siameses más documentados. Era un sealpoint clásico: cuerpo crema marfil, máscara facial, orejas, patas y cola en marrón oscuro casi negro (color seal en terminología siamesa), ojos azul intenso. Talla mediana, peso adulto rondando los 4 a 4,5 kilos según las descripciones físicas que aparecen en biografías. Comportamiento típico de la raza: muy vocal, demandante de atención, vinculación intensa a una persona concreta.

Hugo Vickers, en su biografía Vivien Leigh (Hamish Hamilton, 1988), describe cómo Boy seguía a la actriz por la casa, dormía en su cama, y se comportaba con desconfianza marcada hacia los visitantes nuevos. Era el gato más cercano de Leigh dentro de la colonia siamesa de Notley. Cuando la actriz aceptó cruzar el Atlántico para rodar Streetcar, decidió llevárselo. Olivier se quedó en Inglaterra rodando Carrie con William Wyler.

¿Por qué Boy viajó a California?

El viaje de un gato europeo a Estados Unidos en 1950 no era trivial. No existía el sistema burocrático de pasaportes animales actuales, pero sí había cuarentena obligatoria, certificados sanitarios y restricciones aéreas. Leigh organizó el viaje con la agencia que gestionaba sus desplazamientos profesionales. El gato voló con la actriz, en un transportín que ella mantenía bajo su asiento durante los vuelos transcontinentales con escala.

¿Por qué tanto esfuerzo? Edwards apunta una respuesta concreta. El personaje de Blanche DuBois en Streetcar era el más exigente psicológicamente al que Leigh se había enfrentado nunca. Mujer derrumbada, antigua aristócrata sureña venida a menos, alcohólica, atrapada en la casa de su hermana y su violento cuñado Stanley Kowalski (interpretado por Marlon Brando). Para una actriz con bipolaridad documentada, encarnar a una mujer en crisis psíquica era un riesgo emocional grave. Su psiquiatra londinense había recomendado mantener todos los anclajes posibles de cotidianidad estable durante el rodaje. Boy era uno de esos anclajes.

La elección no era excentricidad de actriz. Era prescripción terapéutica indirecta. Leigh sabía que la presencia constante del gato la ayudaba a regular el día. Ritual de alimentarlo a una hora fija, ritual de cepillarlo por la noche, ritual de tenerlo en el camerino entre tomas. Estructura cotidiana que un set de cine, con su caos de horarios y su tensión continua, ofrece pocas veces de forma espontánea.

El plató

Kazan era director conocido por el clima emocional intenso que cultivaba en sus rodajes. Streetcar se rodó en estudios Warner durante el otoño de 1950, con jornadas largas, ensayos intensivos del Método (Brando venía del Actors Studio) y choques de estilos interpretativos entre los actores americanos y la actriz británica.

En ese ambiente, Boy ocupó un rincón fijo del plató. Walker (Vivien: The Life of Vivien Leigh, Weidenfeld & Nicolson, 1987) reproduce una anécdota concreta procedente de la entrevista con un asistente de producción de Warner: el siamés tenía su cojín en la zona reservada a Leigh, recibía agua y pequeñas porciones de pollo cocido del catering, y la actriz acudía a comprobarlo cada vez que había un descanso. Kazan, según el testimonio, no puso ninguna objeción. Brando, conocido por su carácter difícil, parece haber aceptado al animal sin comentario hostil. Las fotografías del set publicadas posteriormente no muestran al gato con frecuencia, pero al menos dos imágenes lo capturan en el regazo de Leigh durante un descanso.

El rodaje terminó en diciembre de 1950. Leigh ganó por aquella interpretación su segundo Oscar a mejor actriz en marzo de 1952. Boy regresó a Notley Abbey con ella tras el rodaje.

La cuestión del nombre y la sucesión: Blanche

Aquí entra un dato menos conocido. Después del éxito de Streetcar, Leigh decidió rebautizar a uno de sus gatos siameses con el nombre Blanche en honor al personaje. La identificación del gato concreto que recibió el nuevo nombre ha generado cierta confusión en biografías sucesivas, pero la versión más sostenida (Vickers, Walker) es que se trató de una de las gatas siamesas de Notley, hija o sobrina de Boy. Boy mantuvo su nombre original. La nueva Blanche fue una hembra siamesa sealpoint que sustituyó como animal favorito a Boy en los años posteriores.

Es información reveladora del modo en que Leigh procesaba sus personajes. No los abandonaba al terminar el rodaje. Los integraba en su cotidianidad doméstica. Blanche DuBois, mujer derrotada por la realidad y refugiada en la fantasía, pasó a tener su trasunto felino en Notley Abbey, donde dormía sobre el sillón de la biblioteca y donde Leigh la llamaba por el nombre del personaje como recordatorio cotidiano de aquella interpretación. Para una actriz con la disposición psíquica de Leigh, ese mecanismo de prolongación del personaje pudo tener efectos ambivalentes: anclaje creativo, pero también riesgo de identificación excesiva.

La raza siamesa, breve contexto

El siamés moderno, tal como Boy lo encarnaba en 1950, era un gato más robusto y de cabeza más redonda que el siamés contemporáneo de competición. La raza ha evolucionado morfológicamente en las últimas décadas hacia un tipo extremo (cabeza muy triangular, cuerpo muy alargado, conocido como modern o show siamese), mientras que el tipo medio del siglo XX se conserva hoy bajo la denominación Thai o siamés tradicional.

Boy correspondía al tipo tradicional. Peso adulto entre 4 y 5 kilos, cabeza moderadamente apple-head, cuerpo musculoso pero no extremo. Color sealpoint, el más antiguo de los reconocidos en la raza (los pointing chocolate, blue y lilac llegaron a estándar en décadas posteriores). Esperanza de vida típica de la raza: 12 a 15 años, con casos documentados hasta los 18-20 en ejemplares bien cuidados.

Patologías a considerar en siameses: amiloidosis hepática, ciertos problemas dentales hereditarios, asma felina, y en los modernos extremos, estrabismo y problemas oftalmológicos. La línea de Notley Abbey de Leigh era de criadores ingleses prestigiosos del periodo y los animales gozaban de cuidado veterinario regular. No hay constancia documentada de patologías graves en Boy.

Boy y la fase maníaco-depresiva de Leigh

El año 1953 marcó una de las crisis psiquiátricas más graves de Vivien Leigh. Durante el rodaje de Elephant Walk en Ceilán (actual Sri Lanka), la actriz tuvo un brote maníaco severo que obligó a sustituirla por Elizabeth Taylor. Volvió a Inglaterra en colapso. Boy y los siameses de Notley, en testimonios recogidos por Vickers, fueron compañía constante durante la convalecencia.

Edwards documenta una escena reveladora. En medio de una de las depresiones post-maníacas, cuando Leigh permanecía días enteros encerrada en su habitación sin recibir visitas, los siameses tenían acceso libre. Olivier intentaba entrar para hablar con ella y ella lo rechazaba; los gatos podían entrar y salir, y la actriz hablaba con ellos. Boy en particular dormía sobre la cama durante las horas más largas del encierro depresivo. Lo que la psiquiatría moderna llamaría animal de apoyo emocional, aunque la denominación clínica no existiera entonces, encajaba con esa función concreta para Leigh.

La relación con Boy se prolongó probablemente hasta finales de los años cincuenta. La fecha exacta de la muerte del siamés no aparece en biografías. Leigh siguió con siameses hasta su propia muerte por tuberculosis en julio de 1967, en el apartamento de Eaton Square (Londres) donde vivía tras su segundo divorcio. Los últimos gatos de su vida (Poo Jones es el más mencionado, sealpoint, presente en sus últimos años) heredaron el papel que Boy había inaugurado dos décadas antes.

Lo verificable en una frase

DatoConfirmación
Año de rodaje de Streetcar1950 (estreno 1951)
Presencia de Boy en el platóDocumentada por Walker y testimonios de asistentes
RazaSiamés sealpoint tradicional
ProcedenciaNotley Abbey, Buckinghamshire
Función emocionalApoyo durante crisis bipolar documentada
Sucesor en el favor de LeighUna siamesa rebautizada Blanche tras el éxito de la película

Este artículo forma parte de la guía Actores, actrices y estrellas de TV y sus gatos.

Fuentes consultadas

  • Edwards, A. (1977). Vivien Leigh: A Biography. Simon & Schuster
  • Vickers, H. (1988). Vivien Leigh. Hamish Hamilton
  • Walker, A. (1987). Vivien: The Life of Vivien Leigh. Weidenfeld & Nicolson
  • Cartas conservadas en British Library, fondo Olivier-Leigh
  • British Library, fondo de correspondencia Olivier-Leigh.
  • Williams, T. (1947). A Streetcar Named Desire (referencia dramatúrgica de la película).