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Historias

Hodge, el gato de Samuel Johnson: "un gato muy bueno"

Hodge fue el gato negro del lexicógrafo Samuel Johnson en el Londres del XVIII. Boswell lo inmortalizó con la frase "un gato muy bueno" y hoy una estatua de bronce lo recuerda frente al 17 de Gough Square.

· Actualizado 4 de junio de 2026

En el Londres de la segunda mitad del siglo XVIII, uno de los hombres más temidos por su lengua afilada salía en persona a comprar ostras para que nadie en casa cogiera manía a su gato. El hombre era Samuel Johnson, autor del primer gran diccionario de la lengua inglesa. El gato se llamaba Hodge, era negro y nunca firmó nada, pero ha sobrevivido en la memoria popular tanto como muchas de las palabras que su dueño definió.

La razón de esa supervivencia tiene nombre y fecha: James Boswell, el biógrafo de Johnson, dejó por escrito la escena en The Life of Samuel Johnson, LL.D., publicada en 1791. Gracias a un puñado de líneas, un gato doméstico cualquiera se convirtió en uno de los felinos más citados de la historia de la literatura.

Quién era Samuel Johnson

Samuel Johnson (1709-1784) fue ensayista, poeta, crítico y, sobre todo, lexicógrafo. Su obra mayor es A Dictionary of the English Language, publicada el 15 de abril de 1755 tras casi una década de trabajo. Johnson la preparó en la casa que alquilaba en el número 17 de Gough Square, en el corazón de la City de Londres, ayudado por varios amanuenses que copiaban citas en el desván de la vivienda.

El diccionario reunía decenas de miles de definiciones, todas redactadas por él, con más de cien mil citas de autores como Shakespeare y Milton (Johnson, 1755). Esa casa de Gough Square, donde nació el diccionario, es también el escenario donde aparece Hodge. Hoy funciona como museo abierto al público, gestionado por una entidad benéfica.

La escena que cuenta Boswell

Boswell era escocés y, según confesó él mismo, no le gustaban demasiado los gatos. Aun así, registró con cuidado el trato que Johnson dispensaba a Hodge, porque le sorprendía ver a un intelectual severo convertido en cuidador atento. En su biografía cuenta que Johnson compraba ostras para el gato y que prefería ir él mismo a por ellas antes que encargárselo al servicio, por temor a que los criados acabaran tomándole inquina al animal.

La frase que ha pasado a la posteridad llega cuando Boswell observa que Hodge era un buen gato. Johnson responde, según la biografía, que había tenido gatos que le gustaban más, "pero es un gato muy bueno, un gato muy bueno desde luego" (Boswell, 1791). En el inglés original, "a very fine cat, a very fine cat indeed", la repetición da el tono: medio en broma, medio en serio, con esa ternura que Johnson rara vez mostraba en público.

Conviene situar el detalle de las ostras en su contexto. En el Londres del XVIII las ostras eran un alimento barato y abundante, comida de gente humilde más que manjar de lujo (Dr Johnson's House Museum). Lo llamativo del gesto de Johnson está en lo otro: un hombre de su reputación se molestaba personalmente en el recado para no incomodar a nadie de la casa.

Un gato negro al final de su vida

Boswell también dejó constancia de la vejez del gato. Cuando Hodge se acercaba a la muerte y mostraba síntomas de enfermedad, Johnson se procuró valeriana para aliviar su malestar (Boswell, 1791). La valeriana es una planta que muchos gatos encuentran atractiva, con un efecto estimulante o relajante similar al de la hierba gatera; su uso aquí encaja con la idea de un dueño que buscaba cualquier cosa para suavizar los últimos días del animal.

Del aspecto de Hodge sabemos poco con certeza, salvo que era negro. Lo confirma una fuente independiente de Boswell: el clérigo y escritor Percival Stockdale, vecino de Johnson, que publicó en 1778 una composición titulada An Elegy on the Death of Dr Johnson's Favourite Cat, donde describe al gato con pelaje oscuro (Stockdale, 1778). Que un contemporáneo dedicara una elegía a la muerte del gato indica que Hodge ya gozaba de cierta fama en vida.

Las fechas exactas de nacimiento y muerte de Hodge no constan en las fuentes. Se sabe que vivió en la casa de Gough Square en la época en que Stockdale fue vecino de Johnson, hacia 1769 en adelante (Samuel Johnson Birthplace Museum). Tampoco fue el único gato de la casa: las fuentes mencionan que Johnson tuvo otros felinos a lo largo de su vida, y el propio Boswell recoge que el escritor había querido a algunos más que a Hodge.

La estatua de bronce de Gough Square

En 1997, frente a la casa museo del número 17 de Gough Square, se inauguró una estatua de bronce dedicada a Hodge. La obra es del escultor Jon Bickley y la descubrió Sir Roger Cork, entonces lord alcalde de Londres (Dr Johnson's House Museum).

La escultura traduce en metal la anécdota de Boswell. El gato aparece sentado sobre un ejemplar del diccionario de Johnson, junto a un par de conchas de ostra vacías, y en el pedestal se lee la inscripción "a very fine cat indeed", la frase de la biografía. Cada elemento remite a un dato concreto: el diccionario por la obra del dueño, las ostras por el recado diario, la inscripción por la escena con Boswell.

Con los años, los visitantes han adoptado la costumbre de dejar monedas dentro de las conchas de ostra como gesto de buena suerte. La estatua se ha convertido en una pequeña parada turística dentro de la City, un homenaje poco habitual: la mayoría de los monumentos de la zona recuerdan a personas, no a mascotas.

Por qué un gato del XVIII sigue importando

La historia de Hodge dice más sobre Johnson que sobre el propio gato. Un hombre conocido por su carácter difícil y sus opiniones tajantes se tomaba la molestia de comprar comida a un animal para protegerlo del resentimiento ajeno. Ese contraste entre la figura pública severa y el cuidador discreto es lo que conmovió a Boswell y lo que sigue funcionando dos siglos y medio después.

Para quien convive con un gato, la escena resulta familiar. El detalle de las ostras, la valeriana al final, la frase casi tímida al elogiarlo: son gestos cotidianos de cualquier persona apegada a su animal. Que estén documentados en una biografía del siglo XVIII, y tallados en bronce en pleno Londres, demuestra que el vínculo entre humanos y gatos no es un invento de las redes sociales contemporáneas.

Lo verificable en una tabla

DatoConfirmación
Dueño de HodgeSamuel Johnson (1709-1784), autor del diccionario inglés de 1755
Fuente de la fama de HodgeBoswell, The Life of Samuel Johnson, 1791
Frase célebre"a very fine cat indeed" (un gato muy bueno)
Anécdota de las ostrasJohnson las compraba en persona para el gato (Boswell, 1791)
Color del gatoNegro (elegía de Percival Stockdale, 1778)
EstatuaBronce de Jon Bickley, inaugurada en 1997 en Gough Square
Inscripción del pedestal"a very fine cat indeed"

Fuentes consultadas

  • Boswell, J. (1791). The Life of Samuel Johnson, LL.D.
  • Dr Johnson's House Museum, 17 Gough Square, Londres (drjohnsonshouse.org)
  • Samuel Johnson Birthplace Museum, A History of Hodge (samueljohnsonbirthplace.org.uk)
  • Stockdale, P. (1778). An Elegy on the Death of Dr Johnson's Favourite Cat
  • Johnson, S. (1755). A Dictionary of the English Language