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Nutrición felina

Alimentación de la gata gestante y lactante: cuánto y qué darle

La gata lactante llega a necesitar dos o tres veces su energía de mantenimiento. Por qué se recomienda pienso de gatito durante toda la gestación y la lactancia, y cómo gestionar la transición tras el destete.

· Actualizado 3 de junio de 2026

Una gata atigrada de tres años pare cinco gatitos un martes por la noche. La dueña la pesaba cada semana: 3,8 kilos en la cubrición, 4,9 al final de la gestación. Tres semanas después del parto, con cinco gatitos mamando a la vez, la báscula marca 3,5 kilos. La gata come el doble que antes y aun así adelgaza. Esto es lo normal. El pico de lactancia es el momento de mayor exigencia energética de toda la vida de una gata, por encima incluso del crecimiento, y la dieta tiene que estar a la altura desde la cubrición.

El error frecuente es alimentar a la gata preñada con el mismo pienso de adulto de mantenimiento que comía antes. Se queda corto en energía, en proteína y en calcio justo cuando más falta hacen. La recomendación práctica de la mayoría de manuales clínicos es simple: pienso de gatito (crecimiento) durante toda la gestación y la lactancia, y luego retirarlo tras el destete.

Por qué se recomienda pienso de gatito y no de adulto

Los alimentos completos para gato no son todos iguales en perfil de nutrientes. La normativa de referencia en Europa, las guías de FEDIAF (2025), y su equivalente en Estados Unidos, los perfiles de AAFCO (2024), definen dos perfiles separados: uno de mantenimiento de adulto y otro de crecimiento y reproducción. La gestación y la lactancia entran en este segundo perfil, el mismo que el crecimiento de los gatitos.

El perfil de crecimiento y reproducción es más denso. Pide más proteína, más grasa (más energía por gramo), y minerales como calcio y fósforo en mayor proporción. Un pienso etiquetado "para gatitos" o "growth/reproduction" cumple ese perfil. Por eso el atajo habitual y seguro es darle a la gata preñada el mismo pienso de gatito que comerán después sus crías: cubre las necesidades de la madre y, llegado el destete, los gatitos pueden empezar a picar del mismo cuenco sin un alimento distinto.

Conviene comprobar la etiqueta. La frase clave en España es algo como "alimento completo para gatos en crecimiento y gestación/lactancia" o la mención del perfil FEDIAF de crecimiento y reproducción. Un pienso "para gatos adultos" o "esterilizados" no sirve para esta etapa.

La gestación: ganancia de peso progresiva

La gestación de la gata dura de media 63 a 67 días, alrededor de nueve semanas (Little, 2012). A diferencia de muchos mamíferos, la gata empieza a aumentar la ingesta y a ganar peso de forma bastante lineal casi desde el principio, no solo en el último tercio. Una gata sana puede aumentar en torno al 40 % de su peso de partida al final de la preñez.

La pauta razonable:

  • Semanas 1-3: ingesta cercana a la de mantenimiento. Cambio al pienso de gatito si todavía no se ha hecho.
  • Semanas 4-9: aumento gradual de la cantidad, dejando comer a libre disposición o repartiendo en varias tomas. Al final de la gestación, la gata puede estar comiendo un 25-50 % más que su ración de mantenimiento.

Parte de ese peso ganado es una reserva de grasa que la gata movilizará durante la lactancia, cuando la demanda supera lo que puede comer. Por eso lo deseable al final de la preñez es una gata con una condición corporal correcta y algo de reserva, nunca una gata delgada.

Hacia el final de la gestación los gatitos ocupan espacio en el abdomen y comprimen el estómago. La gata come menos en cada toma. La solución es ofrecer comida más a menudo, en raciones pequeñas, y mantener el pienso disponible. Añadir comida húmeda de gama de gatito ayuda: aporta agua y suele ser muy palatable, algo útil si la gata pierde apetito los últimos días antes del parto, una señal que en muchas gatas precede al parto en 24 a 48 horas.

El calcio durante la gestación: no suplementar por cuenta propia

El calcio es protagonista de esta etapa porque tanto la formación del esqueleto fetal como la producción de leche lo consumen en cantidad. La tentación de algunos cuidadores es añadir suplementos de calcio durante la preñez "por si acaso". La recomendación veterinaria habitual va en sentido contrario.

Un pienso de crecimiento y reproducción completo ya aporta el calcio y el fósforo en la proporción adecuada. Suplementar calcio extra durante la gestación puede ser contraproducente: altera la regulación hormonal del calcio (la paratohormona y la vitamina D) y, según describen los manuales clínicos, puede predisponer a problemas en el momento del parto y la lactancia en lugar de prevenirlos (Merck Veterinary Manual, 2023). La regla práctica: un buen pienso de gatito durante toda la etapa, y nada de calcio añadido salvo prescripción veterinaria explícita.

La eclampsia puerperal (hipocalcemia de la lactancia, también llamada tetania de la lactancia) es la urgencia que más se teme en esta etapa. Aparece sobre todo en las primeras semanas de lactancia, cuando la producción de leche tira con fuerza del calcio sanguíneo. En la gata es relativamente poco frecuente, pero existe. Los signos descritos incluyen inquietud, jadeo, temblores musculares, rigidez y, si progresa, convulsiones. Es una urgencia veterinaria que se trata con calcio administrado por el veterinario, nunca en casa. Una buena alimentación con pienso de reproducción reduce el riesgo, pero ningún manejo dietético lo elimina por completo, así que conviene conocer los signos.

La lactancia: el pico de demanda energética

Aquí está el momento más exigente. La gata lactante puede necesitar entre dos y tres veces su energía de mantenimiento en el pico de la lactancia, normalmente alrededor de las semanas 3 a 5 tras el parto, cuando los gatitos crecen rápido y todavía dependen casi por completo de la leche (Fascetti & Delaney, 2012). Cuantos más gatitos, mayor la demanda: una camada de cinco o seis exige mucho más que una de uno o dos.

Ninguna gata puede comer tanto en dos o tres tomas. Las consecuencias prácticas:

  • Alimentación a demanda (libre disposición). Durante la lactancia, lo razonable es dejar pienso de gatito disponible las 24 horas para que la gata coma cuando pueda, en muchas tomas pequeñas a lo largo del día y la noche. Esta es la única etapa de la vida adulta de la gata en la que la alimentación a libre disposición es claramente recomendable, justo lo contrario de la pauta de raciones controladas que se aconseja en la gata esterilizada normal.
  • Comida húmeda como apoyo. Sumar húmedo de gama de gatito al seco aumenta el aporte energético y, sobre todo, el agua. Una gata lactante produce mucha leche y necesita beber mucho, así que el agua fresca debe estar siempre accesible y abundante.
  • Vigilar el peso de la madre. Es normal que la gata adelgace algo durante la lactancia movilizando la reserva de grasa. Una pérdida moderada y progresiva entra dentro de lo esperable. Un adelgazamiento marcado, con la gata visiblemente demacrada, o apatía y rechazo de la comida, justifica revisión veterinaria.

Una gata bien alimentada en esta fase mantiene una condición corporal aceptable pese al esfuerzo, produce leche suficiente y los gatitos ganan peso de forma sostenida. El indicador más fiable de que la lactancia va bien es precisamente ese: gatitos que crecen y ganan gramos cada día.

El destete y la transición de los gatitos

El destete es gradual y arranca alrededor de las 4 semanas de vida de los gatitos, cuando empiezan a interesarse por la comida sólida de la madre. Hacia las 7 u 8 semanas, en muchos casos, la mayoría ya comen alimento sólido y maman cada vez menos, y el destete completo suele situarse en torno a las 8 a 10 semanas.

Como la gata ya está comiendo pienso de gatito, los pequeños pueden empezar picando de su mismo cuenco. Al principio el alimento se ofrece reblandecido: pienso de gatito humedecido con un poco de agua templada hasta una textura de papilla, o comida húmeda de gatito, más fácil de comer para una boca que apenas estrena dientes. Con las semanas se va reduciendo el agua y se pasa a seco entero.

A medida que los gatitos maman menos, la producción de leche de la madre baja y su demanda energética cae. Aquí entra la otra mitad de la recomendación inicial.

La transición de la madre tras el destete

Cuando los gatitos están destetados y la gata ya no produce leche, deja de necesitar el aporte extra del pienso de crecimiento. Mantenerla con pienso de gatito de forma indefinida la llevaría al sobrepeso, porque es un alimento más calórico de lo que necesita una gata en mantenimiento.

La pauta:

  • Retirar la libre disposición y volver a raciones controladas medidas.
  • Hacer una transición progresiva, a lo largo de una o dos semanas, del pienso de gatito al pienso de adulto que corresponda. Si la gata se va a esterilizar tras el destete, lo lógico es pasar entonces a un pienso de gata adulta esterilizada, ajustado a una menor necesidad energética.
  • Cambiar el alimento de golpe puede provocar molestias digestivas, así que se mezcla el nuevo con el antiguo en proporción creciente durante esos días.
  • Controlar el peso en las semanas siguientes y ajustar la ración hasta recuperar la condición corporal previa a la gestación.

La esterilización tras la última camada es, por cierto, la conversación que conviene tener con el veterinario en este punto, tanto por salud como por evitar gestaciones repetidas que desgastan a la gata.

Errores que conviene no cometer

Alimentar con pienso de adulto durante la gestación o la lactancia. Se queda corto en energía, proteína y minerales en la etapa de mayor demanda.

Suplementar calcio por cuenta propia durante la preñez. Puede desregular el control hormonal del calcio y predisponer a problemas en el parto y la lactancia. El pienso de reproducción completo ya lo cubre.

Racionar a la gata lactante. Restringir la comida en el pico de lactancia compromete la producción de leche y el crecimiento de la camada. Esta es la etapa de comer a demanda.

Mantener el pienso de gatito en la madre tras el destete. Conduce al sobrepeso. Hay que volver al alimento de mantenimiento con transición gradual.

Dar leche de vaca a la gata o a los gatitos. No es un alimento adecuado; muchos gatos digieren mal la lactosa y la leche de vaca no cubre las necesidades de un gatito. Para lactancia artificial de gatitos huérfanos existe leche maternizada específica para gatos.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empiezo a cambiar a la gata al pienso de gatito? En cuanto se confirma la gestación, o desde la cubrición si está planificada. No hay inconveniente en que una gata adulta sana coma pienso de crecimiento durante las nueve semanas de preñez; el problema sería darlo de forma indefinida fuera de la reproducción.

¿Cuánta cantidad de comida le doy? No hay un número único: depende del peso, del número de gatitos y del momento. La referencia es la condición corporal y la báscula. En gestación, un aumento progresivo hasta un 25-50 % más que el mantenimiento al final. En lactancia, a demanda, vigilando que la gata no se demacre. Ante dudas, el veterinario calcula el requerimiento energético concreto.

Mi gata adelgaza durante la lactancia aunque come mucho. ¿Es preocupante? Una pérdida moderada y progresiva es normal: la gata moviliza la grasa que acumuló durante la preñez. Lo que no es normal es un adelgazamiento marcado con la gata demacrada, apática o que rechaza la comida. En ese caso, revisión veterinaria.

¿Necesita vitaminas o suplementos? Con un pienso completo de crecimiento y reproducción de buena calidad, en principio no. Los suplementos, sobre todo el calcio, pueden hacer más mal que bien si se dan sin criterio. Cualquier suplementación debe pautarla el veterinario.

¿Puedo darle solo comida húmeda? La gata puede alimentarse con húmedo siempre que sea un alimento completo de gama de gatito (crecimiento y reproducción), no un complementario. El húmedo aporta agua, algo valioso en lactancia. Muchos cuidadores combinan seco a libre disposición con varias tomas de húmedo al día.

¿Hasta cuándo dejo el pienso de gatito a la madre? Hasta que los gatitos estén destetados y la producción de leche haya cesado, en torno a las 8 a 10 semanas tras el parto. A partir de ahí, transición de una o dos semanas al pienso de adulto que corresponda.

Conclusión

La regla que resume toda la etapa es corta: pienso de gatito (crecimiento y reproducción) desde la cubrición hasta el destete, a demanda durante la lactancia, y vuelta al alimento de adulto con transición gradual una vez los gatitos comen solos. El motivo es que la gata gestante y, sobre todo, la lactante atraviesa la mayor demanda energética y de minerales de toda su vida, y solo el perfil de crecimiento la cubre. El calcio lo aporta ese pienso en la proporción correcta, de modo que la suplementación por cuenta propia sobra y puede ser perjudicial. Y dos señales merecen vigilancia activa: el peso de la madre, que baja algo de forma normal pero no debe desplomarse, y los signos de hipocalcemia de la lactancia, que son una urgencia veterinaria. Pesar a la gata cada semana y conocer esos signos vale más que cualquier suplemento.

Fuentes consultadas

  • FEDIAF (2025). Nutritional Guidelines For Complete and Complementary Pet Food For Cats and Dogs
  • AAFCO (2024). Official Publication. Cat Food Nutrient Profiles for Growth and Reproduction
  • Little, S. E. (2012). The Cat: Clinical Medicine and Management. Elsevier Saunders. Feline reproduction and queen nutrition
  • Merck Veterinary Manual (2023). Nutritional Requirements and Related Diseases of Small Animals; Management of Reproduction in Cats
  • International Cat Care. Pregnancy, kittening and rearing kittens (icatcare.org)
  • Fascetti, A. J. & Delaney, S. J. (2012). Applied Veterinary Clinical Nutrition. Wiley-Blackwell. Reproduction and lactation in the queen