Salud y cuidados
Gripe felina: calicivirus y herpesvirus en el gato (2026)
Calicivirus (FCV) y herpesvirus (FHV-1) en el gato: estornudos, secreción ocular y nasal, úlceras, portadores de por vida, cuidados de soporte, vacuna y cuándo acudir al veterinario.
Lo que en casa llamamos "gripe del gato" no tiene nada que ver con el virus de la gripe humana. Detrás de ese cuadro de estornudos, ojos llorosos y un gato que deja de comer hay casi siempre dos virus felinos con nombre propio: el herpesvirus felino tipo 1 (FHV-1) y el calicivirus felino (FCV). El Merck Veterinary Manual los agrupa, junto con Chlamydia felis y Mycoplasma felis, dentro del llamado complejo respiratorio felino. Entender cuál de los dos virus tiene tu gato cambia mucho el pronóstico, porque el herpesvirus deja secuelas distintas a las del calicivirus.
La parte incómoda: el gato que pasa un herpesvirus se convierte en portador de por vida. No se "cura" en el sentido de eliminar el virus del cuerpo; aprende a convivir con él y lo reactiva en momentos de estrés. Esta guía explica qué hace cada virus, cómo se cuida un gato resfriado en casa, qué cubre la vacuna y, sobre todo, en qué momento un estornudo deja de ser banal y toca veterinario.
Dos virus, un mismo cuadro de catarro
Aunque el dueño ve lo mismo desde fuera (un gato acatarrado), FHV-1 y FCV son virus de familias completamente distintas y se comportan de forma diferente.
Herpesvirus felino (FHV-1): el de las recaídas
El FHV-1, también llamado rinotraqueítis vírica felina, es un alfaherpesvirus. Comparte con el herpes labial humano una característica decisiva: tras la infección primaria, se esconde. El virus migra a los ganglios del nervio trigémino y se queda ahí en estado latente. Según las guías ABCD (Thiry et al., 2009), prácticamente todos los gatos infectados quedan como portadores latentes de por vida, y una proporción de ellos vuelve a excretar virus de forma intermitente, sobre todo tras episodios de estrés, mudanzas, partos, lactancia o tratamiento con corticoides.
El FHV-1 daña con preferencia el ojo. Es la causa principal de:
- Conjuntivitis crónica o recurrente.
- Úlceras corneales (queratitis ulcerativa), a veces con el patrón ramificado típico (queratitis dendrítica).
- Rinitis crónica con estornudos y congestión que reaparecen cada pocas semanas o meses.
Esa tendencia a recaer es lo que distingue al herpesvirus. Un gato puede pasar años bien y, después de una estancia en una residencia felina o la llegada de un gato nuevo a casa, amanecer otra vez con un ojo cerrado y estornudando.
Calicivirus felino (FCV): el de las úlceras en la boca
El FCV es un virus ARN muy variable, con muchas cepas circulando a la vez. Su sello distintivo son las úlceras en la lengua, el paladar y el morro, dolorosas, que hacen que el gato babee y rechace la comida. También produce estornudos y secreción nasal, aunque el componente ocular suele ser menos grave que con el herpesvirus.
A diferencia del FHV-1, el calicivirus no se queda latente en los nervios: los gatos convalecientes lo excretan de forma continua durante semanas o meses, y una parte se convierte en portador persistente que sigue eliminando virus mucho tiempo (Radford et al., 2009). Esto importa en hogares con varios gatos y en colonias, porque un solo portador mantiene el virus circulando.
Existen formas graves descritas. El calicivirus virulento sistémico (VS-FCV) cursa con fiebre alta, edema en cara y patas, úlceras en cabeza y extremidades e ictericia, con mortalidad elevada y, de forma llamativa, cuadros más graves en gatos adultos que en gatitos. Es poco frecuente, pero conviene saber que existe.
Cómo se contagia y cuánto tarda en aparecer
Los dos virus se transmiten por contacto directo entre gatos y por secreciones orales, nasales y conjuntivales. El Merck Veterinary Manual añade el contagio por gotitas (aerosol a corta distancia) y por fómites: manos, cuencos, mantas, transportines o ropa que han tocado a un gato infectado.
El periodo de incubación es corto. Según el Merck Veterinary Manual, 2 a 6 días para herpesvirus y calicivirus. La fiebre inicial puede alcanzar unos 40,5 °C. Los signos suelen durar de 5 a 10 días en casos leves y hasta unas 6 semanas en los graves.
Un dato práctico sobre desinfección: el calicivirus es muy resistente en el ambiente. Las guías ABCD señalan que persiste alrededor de un mes en superficies y aguanta muchos desinfectantes domésticos comunes. La lejía diluida sí lo inactiva, y por eso es la opción razonable para cuencos y superficies en un hogar con un gato enfermo.
Síntomas: cuándo es catarro y cuándo es urgencia
Los signos clásicos del complejo respiratorio felino, según el Merck Veterinary Manual, son estornudos, secreción nasal (serosa o mucopurulenta), conjuntivitis, rinitis y salivación. En los casos más serios aparecen queratitis ulcerativa, lagrimeo intenso, edema conjuntival y blefaroespasmo (el gato mantiene el ojo cerrado por dolor), además de las úlceras orales típicas del calicivirus.
Estos signos justifican una visita al veterinario sin esperar:
- El gato lleva más de 24 horas sin comer. En el gato, el ayuno prolongado tiene un riesgo añadido grave: la lipidosis hepática. Un gato con la boca ulcerada deja de comer por dolor, y ahí el problema deja de ser solo respiratorio.
- Ojo cerrado, opaco o con secreción abundante. Una úlcera corneal por herpesvirus puede progresar y comprometer la visión.
- Dificultad para respirar, respiración con la boca abierta o ruido al respirar marcado.
- Decaimiento intenso, fiebre alta o deshidratación (encías pegajosas, piel que tarda en volver al pellizcarla).
- Gatitos, gatos geriátricos o inmunodeprimidos, en los que el cuadro se complica más rápido.
- Úlceras orales con babeo y rechazo total del alimento.
Un gato adulto sano con estornudos leves y buen apetito puede vigilarse en casa unos días. Un gatito que no come, o cualquier gato con un ojo afectado, no entra en esa categoría.
Cuidados de soporte en casa
No hay un fármaco que "mate" estos virus de forma fulminante; el tratamiento es de soporte mientras el sistema inmunitario del gato controla la infección. Las guías ABCD insisten en que los buenos cuidados de enfermería en casa pesan tanto como cualquier medicamento. Lo razonable, siempre coordinado con el veterinario que ha visto al gato:
- Mantener el apetito a toda costa. Ofrecer comida muy apetecible, húmeda, blanda y templada (el calor realza el olor y un gato con la nariz tapada come por olfato). El veterinario puede prescribir estimulantes del apetito si el gato sigue sin comer.
- Limpiar ojos y nariz con suero fisiológico y una gasa, retirando la secreción seca que tapona los orificios nasales.
- Humedad ambiental. Llevar al gato a un baño con vapor unos minutos varias veces al día, o usar nebulización con suero salino, ayuda a fluidificar el moco. Es una de las medidas que mencionan expresamente las guías ABCD.
- Hidratación. Agua siempre disponible; la comida húmeda aporta líquido extra. Si el gato se deshidrata, necesita fluidoterapia veterinaria.
- Aislar al gato enfermo de otros gatos de la casa y reservarle cuencos, mantas y arenero propios.
- Reducir el estrés, sobre todo si el virus es herpesvirus, porque el estrés precipita las recaídas.
Sobre los antibióticos: los virus no responden a ellos, pero el veterinario los prescribe con frecuencia para tratar o prevenir las infecciones bacterianas secundarias que aprovechan las vías respiratorias dañadas. Esa decisión es del clínico, no del dueño.
En cuanto a antivirales, el famciclovir oral es el que cuenta con evidencia útil frente al herpesvirus felino. El aciclovir humano se metaboliza mal en el gato y puede ser tóxico, así que no es intercambiable. La L-lisina, muy popular como suplemento, carece de evidencia sólida que respalde su uso preventivo o terapéutico según la revisión de las guías ABCD. Cualquier antiviral lo pauta el veterinario.
La vacuna: qué cubre y qué no
La vacuna trivalente felina, conocida como FVRCP (rinotraqueítis vírica felina, calicivirus y panleucopenia), protege frente al FHV-1 y al FCV. Las guías AAHA/AAFP de 2020 (Stone et al.) clasifican estas dos valencias como vacunas esenciales para todos los gatos, también los que viven solo en interior, porque ambos virus son ubicuos y se cuelan en casa por fómites.
Lo que conviene entender es el límite de la protección. La vacuna FVRCP no garantiza que el gato no se infecte: reduce la gravedad de la enfermedad y limita el impacto de las recaídas, pero un gato vacunado puede contagiarse y mostrar signos leves. Esto es especialmente cierto con el herpesvirus, que tiende a la latencia con independencia de la vacuna.
Pauta orientativa según AAHA/AAFP (2020), que tu veterinario adapta:
- Gatitos: serie que arranca a las 6-8 semanas y se repite cada 3-4 semanas hasta al menos las 16 semanas de edad.
- Refuerzo de los 6 meses: dosis adicional de FVRCP recomendada para cubrir la ventana de gatitos en los que los anticuerpos maternos interfirieron con la última dosis de la serie.
- Primer refuerzo adulto entre los 6 y 12 meses tras la serie inicial.
- Refuerzos posteriores: cada 3 años en gatos de bajo riesgo (interior estricto). Los gatos de alto riesgo (residencias felinas, colonias, multigato) pueden necesitar refuerzos más frecuentes.
Un gato que ya ha pasado la enfermedad no queda protegido de por vida frente a nuevos episodios, sobre todo si se expone a cepas distintas de calicivirus, así que la vacunación sigue recomendándose también en gatos recuperados.
Convivir con un gato portador de herpesvirus
Si tu gato arrastra recaídas de herpesvirus, el objetivo deja de ser "curarlo" y pasa a ser espaciar y suavizar los brotes. El virus está ahí para siempre, en los ganglios del trigémino, y reaparece cuando baja la guardia inmunitaria. Lo que sí está en tu mano:
- Bajar el estrés de la casa: rutinas estables, recursos suficientes (areneros, comederos, sitios en alto), introducciones graduales de gatos nuevos.
- Anticipar los disparadores conocidos: una mudanza, un viaje, una estancia en residencia o un parto suelen preceder a un brote. Reforzar cuidados y vigilancia en esas fechas.
- Tratar pronto cada recaída, sobre todo si afecta al ojo, para evitar úlceras corneales que dejen secuela.
- Cuidar la higiene en hogares multigato para no sumar reinfecciones de otros virus encima.
Preguntas frecuentes
¿Mi gato puede contagiarme la gripe felina a otras especies o a mí?
No. El FHV-1 y el FCV son virus específicos del gato. No infectan a las personas ni a otras mascotas de casa. El contagio es de gato a gato.
¿Se cura del todo el herpesvirus felino?
No se elimina del organismo. El gato controla la infección y queda como portador latente de por vida, con posibilidad de recaídas en momentos de estrés. Se gestiona, no se erradica.
Mi gato vive solo en casa y nunca sale. ¿Necesita la vacuna?
Sí. Las guías AAHA/AAFP consideran la FVRCP esencial incluso para gatos de interior estricto, porque los virus entran en casa a través de la ropa, las manos y los objetos. La panleucopenia, incluida en la misma vacuna, es además potencialmente mortal.
¿La L-lisina cura el herpesvirus de mi gato?
La evidencia disponible no respalda su eficacia preventiva ni terapéutica según la revisión de las guías ABCD. Si tu gato tiene recaídas, lo razonable es consultar al veterinario sobre cuidados de soporte y, en casos seleccionados, antivirales como el famciclovir, en lugar de fiar el control a un suplemento.
¿Cómo desinfecto la casa si un gato ha tenido calicivirus?
El calicivirus resiste muchos desinfectantes domésticos y persiste alrededor de un mes en superficies. La lejía diluida sí lo inactiva. Lavar cuencos, mantas y transportines, y desinfectar superficies con lejía diluida, reduce el riesgo de que un gato sano se contagie en el mismo hogar.
¿Por qué mi gato no come si solo tiene un resfriado?
Con calicivirus, las úlceras de la boca duelen mucho y el gato rechaza la comida por dolor. Con herpesvirus, la nariz tapada le quita el olfato y deja de reconocer el alimento. Un gato que no come en 24 horas necesita veterinario por el riesgo de lipidosis hepática.
Lo esencial
La gripe felina son dos virus distintos con un mismo aspecto desde el sofá. El calicivirus ataca la boca con úlceras y se elimina durante semanas; el herpesvirus golpea el ojo, recae con el estrés y acompaña al gato de por vida. Ninguno tiene una pastilla que lo borre: el gato se recupera con cuidados de soporte, comida apetecible, ojos y nariz limpios y, cuando el veterinario lo indica, antibióticos para lo bacteriano o famciclovir para el herpes. La vacuna FVRCP no blinda al gato frente al contagio, pero rebaja la gravedad y forma parte del calendario esencial incluso en gatos de interior. Y la regla que de verdad cambia desenlaces: un gato que lleva un día sin comer o que tiene un ojo afectado no espera al fin de semana, va al veterinario.
Fuentes consultadas
- Merck Veterinary Manual, Feline Respiratory Disease Complex
- Thiry E. et al. (2009), Feline Herpesvirus Infection. ABCD guidelines on prevention and management, Journal of Feline Medicine and Surgery 11(7)
- Radford A.D. et al. (2009), Feline Calicivirus Infection. ABCD guidelines on prevention and management, Journal of Feline Medicine and Surgery 11(7)
- Stone A.E.S. et al. (2020), AAHA/AAFP Feline Vaccination Guidelines, Journal of Feline Medicine and Surgery 22(9)