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Historias

Edgar Allan Poe y Catterina: la gata carey que vigilaba el dormitorio de Virginia

Catterina, la gata carey de Edgar Allan Poe, dormía sobre el pecho de Virginia Clemm durante los meses finales de su tuberculosis, en la cabaña de Fordham. Su testimonio sobrevive en cartas de Marie Louise Shew.

Retrato de Edgar Allan Poe
Foto: Unknown authorUnknown author; Restored by Yann Forget and Adam Cuerden · Public domain vía Wikimedia Commons.

En la primavera de 1846, Edgar Allan Poe arrendó por cien dólares al año una cabaña de madera en Fordham, entonces zona rural al norte de Manhattan y hoy distrito del Bronx. La casa tenía dos habitaciones en planta baja, un altillo bajo el tejado y un porche de madera con vistas al huerto y al cementerio de la iglesia católica de Saint John. Vivían cuatro seres en aquella cabaña: el escritor, treinta y siete años; su esposa Virginia Clemm, veintitrés años y tuberculosis en fase avanzada; la madre de Virginia (y también tía de Poe), Maria Clemm, cuarenta y nueve años, que llevaba la casa; y una gata. La gata se llamaba Catterina, era de patrón carey, y pasaba las noches sobre el pecho de Virginia tratando de darle calor. Eso es lo que cuenta Marie Louise Shew, enfermera y amiga de la familia, en una carta de 1875 al biógrafo John Henry Ingram que es, todavía hoy, la fuente principal sobre la vida felina de Poe.

Quién era Marie Louise Shew y por qué la creemos

La carta de Shew, escrita casi tres décadas después de los hechos, es el documento que más detalle aporta sobre Catterina. Es importante calibrar la fuente. Shew (1821-1877) era hija de un médico, casada con un farmacéutico, y se había especializado en cuidados domésticos a enfermos terminales. Llegó a la cabaña de Fordham en noviembre de 1846, traída por un grupo de amigos comunes que había recogido fondos discretos para ayudar a la familia. La tuberculosis de Virginia estaba en estadio final. Shew se quedó como cuidadora ocasional durante las semanas siguientes. Documentó por escrito lo que vio.

John Henry Ingram, biógrafo británico de Poe (segunda mitad del siglo XIX), recabó testimonios en los años setenta entre los supervivientes del círculo del escritor. La carta de Shew se incorporó a Edgar Allan Poe: His Life, Letters, and Opinions (Londres, 1880), todavía hoy primera biografía solvente del autor. La descripción de Catterina aparece allí con detalle. Las biografías académicas posteriores (Quinn en 1941, Silverman en 1991) tomaron esa carta como referencia principal y completaron el dato con menciones cruzadas en correspondencia familiar conservada en el Poe Museum de Richmond.

La función concreta de Catterina junto a Virginia

La escena que describe Shew es difícil de olvidar. Virginia Clemm, en la fase final de la tuberculosis, no soportaba el peso de las mantas. La cabaña de Fordham no tenía calefacción de carbón continua. Las noches de diciembre de 1846 en el norte de Manhattan rondaban temperaturas bajo cero. Maria Clemm calentaba ladrillos en el horno y los envolvía en lana para colocarlos junto a los pies de su hija. Poe colocaba sobre el pecho de Virginia un abrigo militar viejo, el único que tenía. Y la gata Catterina se subía al pecho de la enferma y se quedaba allí horas, ronroneando.

El uso del gato como fuente de calor es viejo como la convivencia entre humanos y felinos. La temperatura corporal del gato adulto está entre 38 y 39 grados centígrados, sensiblemente más alta que la humana. El peso de un gato adulto medio, entre 3 y 5 kilos repartidos sobre el pecho, no comprime suficientemente para impedir respirar a un adulto, y proporciona calor localizado durante horas. Catterina cumplía, sin saberlo, una función terapéutica intuitiva. No habría salvado a Virginia. Pero hizo más llevadero el final.

Virginia Clemm murió el 30 de enero de 1847, a los veinticuatro años, en aquella cabaña. La gata Catterina sobrevivió a la enferma y permaneció con Edgar y Maria durante los dos años y medio siguientes, hasta la propia muerte del escritor en Baltimore el 7 de octubre de 1849. Maria Clemm se la quedó después, junto con los pocos enseres de la familia. La trazabilidad final de Catterina, después de 1849, no está documentada con precisión. Las cartas de Maria a amigos de la familia durante los años cincuenta del siglo XIX no la mencionan, lo cual sugiere que la gata murió poco después que el escritor, probable longevidad estimada en torno a los doce o trece años desde su llegada a la familia hacia 1839 o 1840.

La raza, el patrón, el folklore: por qué una carey

Catterina era una gata doméstica común de pelo corto, patrón carey (en inglés tortoiseshell), una combinación moteada de negro y naranja distribuida en mosaico irregular. El patrón es, por razones genéticas (el cromosoma X porta los genes del color naranja), casi exclusivo de hembras. Los machos carey existen, pero son extraordinariamente raros y casi siempre estériles por trisomía XXY. La probabilidad estadística de que una carey sea hembra es superior al 99 %, y Catterina lo era, según los testimonios escritos.

El folklore anglosajón asociaba al gato carey con valores opuestos según la región. En Inglaterra rural se consideraba portador de buena suerte y protector de la casa. En Nueva Inglaterra, especialmente en zonas con fuerte presencia puritana, se lo asociaba con la brujería, herencia colonial del miedo medieval europeo a los gatos negros (Catterina, al ser carey, llevaba la mitad oscura de esa carga). Poe, criado entre Boston, Charlottesville y Richmond, conocía las dos versiones. La pulsión hacia lo macabro y lo simbólico que estructura su obra entera apunta a que la elección de una carey doméstica en casa pudo ser deliberada.

En El gato negro, publicado en The Saturday Evening Post en agosto de 1843 (tres años antes de la mudanza a Fordham), Poe sitúa a un gato negro como vehículo de la conciencia atormentada del narrador. La conexión con Catterina no es directa, pero la sensibilidad del autor hacia la presencia felina en el hogar está documentada antes de la llegada de la gata a la cabaña. Quien convive con gatos detecta esa sensibilidad sin necesidad de pedir credenciales.

La cabaña como escenario, los textos como prueba indirecta

La cabaña de Fordham se conserva todavía hoy. Fue trasladada en 1913 unas decenas de metros desde su emplazamiento original y restaurada como museo (Poe Cottage, gestionado por la Bronx County Historical Society). El visitante actual puede entrar al dormitorio donde murió Virginia Clemm, mirar la cama estrecha, el escritorio del autor en la habitación contigua, las dos sillas. No queda mobiliario original, pero el espacio es el mismo. Y el espacio es muy pequeño. Una cabaña de dos habitaciones, una cocina-comedor, un altillo. Para tres adultos y una gata. La promiscuidad física de la convivencia se entiende caminando por el museo.

Durante los años de Fordham, Poe escribió o terminó algunos de sus textos más importantes: Annabel Lee (publicada póstumamente en 1849), The Bells, Ulalume, y los ensayos críticos sobre composición poética que culminarían en The Philosophy of Composition. Las cartas conservadas en los archivos del Poe Museum y del Pierpont Morgan Library muestran a un escritor en duelo crónico durante todo 1847, con dependencia creciente del alcohol y con compañía animal documentada en domicilio. Los biógrafos académicos, especialmente Arthur Hobson Quinn (1941) y Kenneth Silverman (1991), reconstruyen el período con minuciosidad y mencionan a Catterina en pasajes específicos basados en la fuente Shew.

Lo que la historia dice sobre los gatos carey en convivencia humana

El patrón carey sigue siendo, en 2026, uno de los más frecuentes en gatos comunes europeos y americanos. Las protectoras españolas registran carey en proporción sensiblemente alta entre los gatos disponibles para adopción urbana. El tamaño medio del adulto se sitúa entre 3,5 y 4,5 kilos, esperanza de vida con cuidados domésticos entre 14 y 17 años, hasta 20 en condiciones óptimas con seguimiento veterinario completo.

El estudio del UC Davis (Stelow et al., 2015) sobre asociación entre color de pelaje y temperamento felino encontró que los carey tienen una correlación pequeña pero significativa con comportamiento vocal, reactivo y demandante, sin que esto se traduzca en agresividad real. La hipótesis sin cerrar es que los genes del color (cromosoma X) podrían compartir región cromosómica con genes de temperamento. La conducta concreta de Catterina, según el testimonio de Shew, es coherente con ese perfil: gata muy apegada a Virginia, vocal con Maria, indiferente con visitas externas, capaz de elegir a uno de los miembros del hogar como persona de referencia.

Quien hoy adopta una carey en España debe asumir un patrón de personalidad probable, que no certero: gato con criterio, expresivo, exigente en horario y rutina, que premia la presencia humana constante. No es raza para hogar con poca actividad. Sí es excelente raza para hogar con un cuidador principal estable y disponibilidad de horas en común.

Lo verificable en una frase

DatoConfirmación
Nombre y patrónCatterina, gata doméstica común de pelo corto, patrón carey
Domicilio principalCabaña de Fordham, Bronx, Nueva York (1846-1849)
Función documentadaCompañía nocturna a Virginia Clemm durante la fase final de su tuberculosis
Fuente principalCarta de Marie Louise Shew a John Henry Ingram, 1875
Muerte de Virginia Clemm30 de enero de 1847
Muerte de Edgar Allan Poe7 de octubre de 1849 en Baltimore

Por qué importa la historia

La biografía de Edgar Allan Poe se cuenta habitualmente como una secuencia de pérdidas, alcohol, deudas y textos brillantes. Catterina figura como nota al pie en biografías académicas y casi nunca aparece en las versiones populares. Y sin embargo, el gato del escritor cumple una función emocional clara en el peor tramo de su vida adulta. La presencia animal en domicilios de enfermos terminales es un fenómeno estudiado hoy en cuidados paliativos. La medicina del siglo XIX no lo formalizaba, pero los enfermos lo sabían. Virginia Clemm necesitaba el calor de Catterina. Edgar Allan Poe necesitaba ver que su mujer tenía algo cálido encima del pecho. La gata necesitaba a las dos personas. La economía del hogar funcionaba con esa interdependencia.

Hay además un detalle más amplio. Poe es uno de los escritores fundadores del cuento moderno y del policial. Su obra ha producido subgénero literario completo y bibliografía secundaria interminable. Que en su biografía haya una gata carey que dormía sobre el pecho de su esposa moribunda no afecta a su importancia literaria. Afecta a su lectura humana. Quien tenga gatos lo entiende sin glosa.

Conclusión: qué tipo de dueño era

Edgar Allan Poe vivía con dificultades crónicas, mudanzas frecuentes, ingresos irregulares y una salud mental fluctuante. La presencia de Catterina en su vivienda principal durante al menos los últimos tres años de su vida indica una decisión sostenida de mantener un animal en condiciones materiales adversas. Esa decisión, en la época, era exactamente lo contrario de un capricho. Un gato no se mantenía sin coste: hacía falta alimentarlo, librarlo de parásitos, cuidarlo en invierno duro de Nueva York. La familia Poe-Clemm lo hizo durante años. Sin recursos.

Quien hoy se plantee adoptar una carey en España puede mirar el caso Poe como referencia involuntaria. La gata del escritor no fue compañía decorativa. Fue presencia activa en un hogar humilde durante el peor tramo de la vida de tres adultos. Cualquier protectora urbana española mantiene a la fecha de hoy disponibilidad regular de carey adultas, esterilizadas, vacunadas, con coste de adopción simbólico. La parte literaria queda al gusto del adoptante. La parte felina, en términos materiales, es exactamente la misma desde 1846. Este artículo forma parte de la guía Personajes históricos y sus gatos. Otros escritores con gatos célebres: Mark Twain y Bambino y Ernest Hemingway y los polidáctilos de Key West.

Fuentes consultadas

  • Shew, M. L. Carta a John Henry Ingram, 1875, citada en Ingram, J. H. (1880). Edgar Allan Poe: His Life, Letters, and Opinions
  • Quinn, A. H. (1941). Edgar Allan Poe: A Critical Biography. Appleton-Century
  • Silverman, K. (1991). Edgar A. Poe: Mournful and Never-Ending Remembrance. HarperCollins
  • Poe, E. A. (1843). 'The Black Cat', publicado en The Saturday Evening Post
  • Poe Museum (Richmond, Virginia), archivos de correspondencia familiar Clemm-Poe