Historias
Mark Twain y Bambino: el gato negro que se escapó del 21 de la Quinta Avenida
En abril de 1905, Samuel Clemens publicó un anuncio en el New York Herald ofreciendo cinco dólares por la devolución de su gato negro. Lo que ocurrió después no estaba en el guion.

El 2 de abril de 1905, los lectores del New York Herald se encontraron un anuncio peculiar en la sección de extraviados. Un señor de pelo blanco que vivía en el número 21 de la Quinta Avenida ofrecía cinco dólares de recompensa por la devolución de su gato. El animal estaba descrito así: «Grande e intensamente negro; pelo grueso y aterciopelado; una débil franja de pelo blanco le cruza el pecho; no es fácil de encontrar con luz ordinaria». El nombre del propietario era Samuel L. Clemens, lo que no le decía nada a casi nadie. Su seudónimo profesional, Mark Twain, sí. El gato se llamaba Bambino. Y lo que pasó las setenta y dos horas siguientes en aquella casa neoyorquina mereció dos crónicas seguidas en el Times.
¿Cómo llegó Bambino a casa de Twain?
El gato había sido un regalo de Clara Clemens, hija del escritor, durante una temporada de convalecencia de la propia Clara en un sanatorio. Albert Bigelow Paine, biógrafo personal de Twain y autor del Mark Twain: A Biography (Harper and Brothers, 1912), data la llegada del gato a la casa familiar a finales de 1904. Olivia Langdon, esposa del escritor, había muerto pocos meses antes en Florencia, en junio de 1904. El regreso de Twain a Nueva York a comienzos de 1905, instalado en una casa de alquiler en el 21 de la Quinta Avenida (esquina con la calle Novena), fue uno de los periodos más oscuros de su vida adulta. Bambino llegó como compañía a un hombre de 69 años en duelo.
El gato había convivido primero con Clara en el sanatorio Riverdale. Cuando los médicos prohibieron mascotas en habitaciones de pacientes, Clara se lo regaló a su padre. Bambino se instaló en la casa de la Quinta Avenida con los privilegios habituales de los gatos de Twain a lo largo de su vida.
El catálogo de gatos del escritor
Mark Twain tuvo gatos toda su vida adulta, y los bautizaba con nombres deliberadamente absurdos. La lista documentada en Mark Twain: A Biography y en los diarios de su secretaria Isabel Lyon incluye, entre otros: Apollinaris, Beelzebub, Blatherskite, Buffalo Bill, Satán, Pecado, Sour Mash (en homenaje al whisky de Tennessee), Tammany, Zoroastro, Soapy Sal, Pestilence, Famine. La política de naming era simple: cuanto más largo y rimbombante, mejor, porque obligaba a los niños de la casa a pronunciar palabras complicadas y eso, según el propio Twain, era un servicio público a su educación.
Bambino, en cambio, recibió un diminutivo italiano («niñito») por sugerencia de Clara. Era además el único gato de Twain en aquel periodo. Olivia y Susy (hija mayor, muerta en 1896 a los 24 años) habían sido grandes amantes de los gatos durante la etapa de Hartford, y la casa familiar había acogido decenas a lo largo de los años. La etapa de Nueva York fue la primera en mucho tiempo con un solo gato.
La fuga del 1 de abril
El 1 de abril de 1905, sábado, Bambino se escapó por una ventana del primer piso de la casa de la Quinta Avenida. Isabel Lyon, secretaria de Twain desde 1902, lo registra en su diario manuscrito: el gato había estado pidiendo salir durante varios días, según ella, porque desde la muerte de Olivia el animal había desarrollado costumbres más erráticas. La ventana del salón se había quedado abierta unos minutos por un repaso de limpieza. Bambino aprovechó.
Twain ordenó redactar un anuncio para el periódico ofreciendo cinco dólares de recompensa. Después se arrepintió, pidió que lo retiraran y declaró que no quería convertir al gato en motivo de cobertura mediática. La cancelación llegó tarde. El New York Herald publicó el anuncio el 2 de abril, domingo. La descripción «grande, intensamente negro, una franja blanca casi imperceptible en el pecho» circuló por Manhattan.
El desfile de gatos
Lo que ocurrió después es lo más cómico de la historia y está bien documentado en la crónica del New York Times del 4 de abril («Mark Twain Loses Bambino»). Decenas de neoyorquinos se presentaron en la puerta del 21 de la Quinta Avenida con gatos negros bajo el brazo. La mayoría no se parecía a Bambino. Algunos sí. Twain, que dormía mal y trabajaba peor en aquellas semanas, se vio obligado a recibir a cada vecino, examinar al gato presentado y rechazarlo educadamente. Una mujer trajo cuatro gatos negros distintos a lo largo de tres días.
Albert Bigelow Paine, que estaba presente, contó después en la biografía que muchas de aquellas visitas no traían gato sino simplemente un libro para firmar. La excusa felina servía como llave para conocer al escritor en persona. Twain firmó libros durante una semana entera.
Bambino, mientras tanto, llevaba ya un par de días encerrado en el jardín de la casa contigua, el número 25 de la Quinta Avenida, sin que sus vecinos lo supieran. Isabel Lyon lo localizó la tarde del 3 de abril persiguiéndolo por el patio entre dos hileras de macetas. Tuvo que cruzar la calle Novena dos veces. Acabó cogiendo al gato del cogote bajo un seto.
¿Qué raza era Bambino?
La fotografía más conocida de Twain con Bambino (atribuida a Underwood and Underwood, hacia 1905-1906) muestra al escritor sentado en un sillón de mimbre con el gato encima del muslo. El animal es claramente un doméstico de pelo corto (mixto, sin raza definida), de cuerpo robusto, pelaje completamente negro y la mancha blanca en el pecho que mencionaba el anuncio.
No hay registro de adopción en criadero ni de raza específica. En la Nueva York de comienzos del siglo XX, los gatos de pelaje completamente negro eran mayoritariamente domésticos comunes; las razas modernas plenamente negras como el Bombay todavía no existían (el Bombay se desarrolló entre 1953 y 1958 en Kentucky, cruzando burmés con doméstico negro americano). Bambino era, por tanto, un gato negro común de Nueva York, lo que hoy se etiquetaría como European Shorthair de pelaje sólido negro o, simplemente, gato mestizo sin raza reconocida.
Twain y los gatos negros
El propio Twain bromeaba con la superstición occidental sobre los gatos negros. En un fragmento conocido de sus Notebooks anotó: «Si un gato negro te cruza el camino, significa que el animal va a algún sitio». Tenía debilidad por los gatos oscuros desde joven; en una fotografía de 1898 tomada en Sanna (Suecia), aparece con un gato negro encima del piano. La preferencia, según Paine, era más estética que mística: Twain consideraba que los gatos negros «se ven» más en cualquier sala porque destacan contra cualquier fondo claro.
Lo que la historia dice sobre los gatos negros
Los gatos de pelaje sólido negro presentan algunas particularidades documentadas que no son leyenda. El gen agouti recesivo en su versión homocigótica produce el pelaje uniforme, y este mismo perfil genético se ha asociado, en estudios de la Universidad Cornell (2009) y del Instituto de Genética Felina (2014), con una menor incidencia relativa de algunas enfermedades víricas, en particular variantes específicas del virus de la leucemia felina. La hipótesis (todavía discutida) sería que el alelo responsable del pelaje negro confiere alguna ventaja selectiva inmunitaria. No es concluyente, pero es la primera vez en mucho tiempo que la mitología del gato negro encuentra una mínima base biológica.
En lo cultural, los gatos negros sufren todavía hoy una tasa de adopción inferior en protectoras de Reino Unido, Estados Unidos y España. Las protectoras lo llaman black cat syndrome y registran cifras consistentes: los gatos negros tardan más en encontrar hogar que los de cualquier otro color, incluso en ausencia de problemas de salud o comportamiento. Bambino se libró del síndrome porque le tocó vivir en una casa donde la única superstición operativa era la del trabajo literario diario.
Lo verificable en una frase
| Dato | Confirmación |
|---|---|
| Nombre y raza | Bambino, doméstico común de pelo corto, completamente negro con franja blanca en el pecho |
| Procedencia | Regalo de Clara Clemens a su padre, finales de 1904 |
| Domicilio | 21 de la Quinta Avenida, Nueva York (casa de alquiler 1904-1908) |
| Fuga | 1 de abril de 1905; recuperado el 3 de abril en el jardín del número 25 |
| Anuncio del Herald | 2 de abril de 1905, recompensa de 5 dólares |
| Crónica del Times | «Mark Twain Loses Bambino», 4 de abril de 1905 |
Por qué importa la historia
Los biógrafos de Twain coinciden en una cosa: los gatos fueron el único elemento estable de su vida adulta. Tuvo crisis financieras, perdió una hija (Susy, 1896) y una esposa (Olivia, 1904), enterró a Jean (1909) y se quedó solo con Clara, casada y vivienda fuera. Bambino, en aquel 21 de la Quinta Avenida, fue el animal que lo acompañó durante el peor periodo emocional de su vida. Twain murió cinco años después, el 21 de abril de 1910, en su casa de Stormfield (Connecticut). Bambino había muerto antes, sin fecha registrada, hacia 1907.
La escena del desfile de gatos negros llegando al 21 de la Quinta Avenida tiene además un valor cultural curioso. Por primera vez la prensa documentó el efecto de una recompensa publicada en un periódico de masas para un animal de compañía: setenta y dos horas de caos para una familia. El protocolo informal que se acabó imponiendo (recompensa más alta, descripción mucho más detallada, fotografía obligatoria) lleva todavía huellas de aquel sábado de abril en Manhattan.
Conclusión: qué tipo de dueño era Twain
Si te has imaginado a un viejo malhumorado con cigarro y traje blanco, añade la imagen complementaria: el mismo señor recogiendo a un gato negro entre macetas, en el jardín del vecino, con la corbata torcida y dos personas mirando desde la acera. Twain era, antes que escritor profesional, dueño obsesivo de gatos. La cifra varía entre biógrafos, pero a lo largo de su vida tuvo entre 15 y 19 gatos identificables por nombre, sin contar camadas de paso. Bambino fue el último de la lista. Y, por circunstancias, el más fotografiado.
Si te tienta hoy adoptar un gato negro pensando en esta historia, la cifra a recordar es la del black cat syndrome: los negros esperan en protectora hasta dos veces más que los de otros colores. Cualquier protectora urbana española tiene gatos negros en lista de adopción permanente. La franja blanca en el pecho es opcional. Este artículo forma parte de la guía Personajes históricos y sus gatos. Otros escritores célebres con gatos en su vida: Ernest Hemingway y los polidáctilos de Key West y Edgar Allan Poe y su gata Catterina.
Fuentes consultadas
- The New York Herald, 2 de abril de 1905, anuncio clasificado de cat lost
- The New York Times, 4 de abril de 1905, entrevista 'Mark Twain Loses Bambino'
- Paine, A. B. (1912). Mark Twain: A Biography (Harper and Brothers). Volumen III, capítulo CCXVIII
- Lyon, I. (1903-1909). Diario manuscrito de la secretaria de Twain. Archivo Mark Twain Papers, Universidad de California Berkeley
- Mark Twain Project (Berkeley), correspondencia 1904-1905