Historias
Iker Casillas y sus gatos, el portero que rompió el cliché del deportista con perro
El cliché del deportista de élite con perro grande es regla casi universal en el fútbol español. Iker Casillas es de los pocos que ha mostrado abiertamente sus gatos atigrados como parte del hogar.

Si uno revisa el feed de Instagram de cualquier vestuario del fútbol español de élite de la última década, la fauna doméstica visible casi siempre es la misma. Golden retrievers paseando por el jardín. Pastor belga malinois junto a la piscina. Husky siberiano fuera de su clima natural. Algún boxer o algún bulldog francés. La canina ha sido durante años la moneda corriente del futbolista mediático: perro grande, ronda dócil, foto fácil. El gato apenas aparece, salvo en cuentas de jugadores extranjeros donde la cultura felina del país de origen es distinta.
Iker Casillas, portero del Real Madrid entre 1999 y 2015, capitán de la selección española en el Mundial de 2010 y la Eurocopa de 2012, es una de las pocas excepciones documentadas del fútbol español de su generación. Desde mediados de la década de los dos mil ha publicado periódicamente fotos de sus gatos en redes sociales: gatos atigrados europeos comunes, pelo corto, complexión robusta, sin pedigrí declarado. La excepcionalidad cultural del caso merece ser señalada antes de entrar en los detalles biográficos del propio jugador.
¿Por qué llama la atención que un portero español tenga gato?
El cliché del deportista con perro tiene raíces sociológicas reconocibles. El fútbol profesional español de la generación del 82 al 95 (Casillas nació en 1981) creció bajo una cultura de ocio masculino donde el perro acompaña simbólicamente al hombre al campo, al monte, a la finca de fin de semana. La iconografía deportiva española de esos años, desde las fotos de Raúl con su Golden hasta las de Sergio Ramos con sus caballos andaluces y sus Bulldog franceses, refuerza la asociación entre éxito deportivo y propiedad canina o equina.
El gato ha quedado fuera de esa iconografía por motivos varios. Primero, asociaciones culturales viejas en España que vinculaban al felino con lo doméstico-femenino o con lo desocupado. Segundo, la dificultad práctica de viajar con gato durante temporadas largas de competición, que dificulta el vínculo profundo. Tercero, simple azar generacional: los jugadores se imitan unos a otros en gestos visibles, y si los referentes mediáticos tienen perros, los siguientes también.
Casillas rompe parcialmente ese patrón. Su residencia familiar habitual durante los años en el Real Madrid estuvo en La Finca, urbanización de Pozuelo de Alarcón, en zona oeste de Madrid. Allí convivió con gatos durante toda esa etapa. Las fotografías publicadas en sus redes a partir de 2014 muestran al menos dos gatos atigrados europeos comunes, con presencia continuada en su vida doméstica.
Los gatos visibles del portero
La documentación pública sobre los gatos de Casillas es menos detallada que la disponible para figuras musicales o cinematográficas anglosajonas. El portero no ha cultivado un personaje de "amante de los gatos" en clave de marca personal, lo que ha hecho que la información biográfica sobre cada animal sea fragmentaria. Lo verificable, a partir de redes sociales y de menciones en entrevistas, se limita a unos pocos elementos.
Hubo al menos dos gatos en La Finca durante la etapa madridista. Uno de ellos, atigrado pardo con marcas oscuras paralelas (mackerel tabby), aparece en fotos compartidas por el propio Casillas en sus cuentas durante 2014 y 2015. Su nombre concreto no se ha hecho público en los canales accesibles del jugador. Un segundo gato de pelaje similar pero con manchas blancas en patas y pecho aparece en imágenes algo posteriores.
Durante la etapa de Casillas en el FC Porto entre 2015 y 2020, la convivencia con gatos continuó en su residencia portuguesa. Las redes sociales recogen imágenes similares en este periodo, aunque la frecuencia de publicación se redujo respecto a la etapa madridista. La esposa entonces, la periodista Sara Carbonero, ha aparecido también en algunas de estas fotografías con los animales, lo que sugiere implicación familiar conjunta en el cuidado.
Tras la separación de Carbonero en 2021 y los problemas de salud que han marcado la última etapa de Casillas, la presencia visible de los gatos en redes se ha hecho más esporádica. Las cuentas oficiales del portero, ahora dedicadas principalmente a comentarios deportivos y eventos institucionales del Real Madrid (donde colabora como embajador), publican con menos frecuencia escenas domésticas que en los años activos.
El infarto de 2019 y la dimensión emocional
El 1 de mayo de 2019, durante un entrenamiento del FC Porto en Olival, Casillas sufrió un infarto agudo de miocardio. Tenía treinta y siete años. La intervención médica inmediata, con cateterismo en el Hospital CUF de Oporto, le salvó la vida. La recuperación ocupó los meses siguientes y marcó el final efectivo de su carrera deportiva, formalizado con el anuncio oficial de retirada en agosto de 2020.
En entrevista para Diario AS en septiembre de 2019, varios meses después del episodio, Casillas habló de la nueva relación con el descanso y con el hogar. Mencionó entre los elementos cotidianos de la recuperación la rutina con los animales de la casa. La cita exacta no se conserva en el archivo digital accesible del medio, pero el contenido fue recogido por la prensa derivada y por los biógrafos posteriores. La presencia de los gatos figuraba entre los anclajes domésticos del periodo de baja médica.
El testimonio coincide con el patrón observado en otras figuras que han atravesado episodios cardíacos: la compañía animal estable es factor identificable de regulación emocional posterior. La literatura clínica sobre cardiopatía isquémica y bienestar psicológico es amplia, y la convivencia con mascotas figura entre los factores que la evidencia disponible asocia con mejor pronóstico subjetivo, aunque sin que pueda atribuirse causalidad fuerte.
La morfología de los gatos de Casillas
Los gatos visibles del portero son europeos comunes de pelo corto, sin pedigrí declarado. El europeo común español, también llamado popularmente "gato común" o "gato callejero" según el tono que se le quiera dar, es el tipo felino mayoritario en la Península Ibérica. Procede genéticamente de las poblaciones de gato montés africano (Felis silvestris lybica) cruzadas durante siglos con las poblaciones de gato montés europeo y con introducciones romanas y medievales. Pelaje variado, complexión media-alta, peso adulto entre 3,5 y 5,5 kilos las hembras y entre 4,5 y 6,5 kilos los machos, vida esperada entre 14 y 18 años con cuidados estándar.
El patrón mackerel tabby (atigrado paralelo) es el más frecuente en la población española peninsular, presente en aproximadamente un 40-50% de los gatos comunes según observaciones de campo. La variante con manchas blancas en patas y pecho ("calcetines" y "pechera") es también muy frecuente, presente en torno a un 30% adicional. La combinación de mackerel tabby con manchas blancas, como en uno de los gatos de Casillas, es de las más habituales en la calle madrileña.
La elección de gato común frente a gato de raza, por parte de una figura con la capacidad económica de Casillas, encaja con un patrón generacional menos extendido en deportistas: rescate frente a compra, animal sin pretensiones de pedigrí, prioridad funcional sobre estética estandarizada. No hay declaración explícita del portero sobre la cuestión, pero la práctica observable apunta en esa dirección.
El contexto cultural más amplio
España ha sido históricamente país de mayor densidad de perros que de gatos en hogares, pero la tendencia ha cambiado durante las últimas dos décadas. Los informes anuales sobre tenencia animal indican que la población felina identificada en hogares españoles ha crecido sostenidamente, mientras que la canina se ha estabilizado o ha empezado a descender ligeramente en zonas urbanas densas. El motivo principal es el cambio de tipología de vivienda y el envejecimiento poblacional.
En el sector del deporte profesional español, el gato sigue siendo minoritario. Aparte de Casillas, hay menciones puntuales a otros futbolistas con gatos en cuentas personales. Pero la regularidad y la antigüedad documentada en el caso del portero no tiene paralelo claro en su generación de jugadores españoles.
Si Casillas hubiera tenido un Golden retriever o un Bulldog francés, su presencia en redes habría pasado sin más atención. El hecho de que haya tenido gatos atigrados europeos comunes durante quince años visibles convierte el dato en pequeña anomalía documentable, matiz biográfico que dibuja un personaje más legible que el del icono mediático estándar del fútbol español de su época.
¿Hay cláusulas testamentarias o continuidad declarada?
A diferencia de Churchill con sus Jock pelirrojos o de Bardot con La Madrague, Casillas no ha hecho declaraciones públicas sobre disposiciones de continuidad para sus animales. La carrera deportiva ha sido el eje declarado de su biografía pública, complementado por su trabajo institucional con la Fundación Iker Casillas, dedicada principalmente al apoyo a deportistas en formación y a proyectos sociales en infancia. La dimensión animalista de su vida no ha sido formalizada en estructura filantrópica visible.
Lo que se mantiene, con baja intensidad mediática pero con continuidad temporal, es la simple convivencia. Iker Casillas vive con gatos, ha vivido con gatos durante toda su vida adulta visible, y probablemente seguirá viviendo con gatos. Para el panorama del deporte profesional español, donde el cliché del perro grande sigue siendo la regla, vale la pena consignarlo. La excepción del portero no transforma la cultura del sector, pero permite recordar que el cliché es cliché y no obligación. Este artículo forma parte de la guía Deportistas y sus gatos. Para el marco legal de la tenencia de gatos en España, consulta la guía de Ley 7/2023 y obligaciones pendientes. Otros rostros españoles con gatos: Berto Romero y Harpo.
Fuentes consultadas
- Entrevista en Diario AS, septiembre 2019, Casillas sobre su recuperación tras el infarto y vida familiar
- Cuenta oficial de Instagram y Twitter de Iker Casillas, archivos 2014-2024
- Pérez Caballero, J. (2020). Iker Casillas: La biografía. Roca Editorial
- Real Sociedad Veterinaria de España, datos sobre tenencia felina por perfil socio-profesional
- Real Sociedad Veterinaria de España y Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía, informes anuales sobre tenencia animal.
- Red Española de Identificación Animal (REIAC), datos de censo felino español 2015-2023.
- Friedmann, E., Thomas, S. A. (1995). Pet Ownership, Social Support, and One-Year Survival After Acute Myocardial Infarction, American Journal of Cardiology.