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Historias

Florence Nightingale y los 60 gatos que tuvo a lo largo de su vida

La fundadora de la enfermería moderna convivió con más de sesenta gatos durante su vida. Llevaba registro escrito del temperamento de cada uno. Sus cartas a familiares mencionan persas, malteses y comunes, y dejan claro qué pensaba de ellos comparados con las personas.

Retrato de Florence Nightingale
Foto: Henry Hering (1814-1893) · Public domain vía Wikimedia Commons.

Sesenta gatos. Esa es la cifra que las biografías más cuidadosas de Florence Nightingale repiten al hablar de la mujer que cambió la práctica de la enfermería en el siglo XIX. Sesenta, contados a lo largo de los noventa años que vivió, entre 1820 y 1910. No todos a la vez (en muchos momentos había seis o siete en casa), pero sesenta nombres distintos quedaron escritos en la correspondencia, los diarios y los inventarios domésticos que la British Library conserva en la sección Nightingale Papers, MSS Add 45.749 a 45.849.

La cifra impresiona porque viene acompañada de detalle. Nightingale no tenía gatos como adorno. Los registraba, les buscaba camas adaptadas, los llevaba en cesta cuando se mudaba de casa, escribía sobre ellos a sus hermanas y a sus colegas reformistas con la misma seriedad con la que escribía sobre estadísticas de mortalidad hospitalaria.

¿Quiénes fueron los gatos famosos de Nightingale?

Las cartas y diarios documentan al menos veinte nombres con perfil bien definido. Los más recurrentes:

  • Mr. Bismarck: persa blanco macho, llegado a la casa a mediados de los años setenta del siglo XIX. Llamado así por el canciller alemán Otto von Bismarck, no como homenaje sino como broma. Nightingale escribía que el gato tenía "the natural dignity of a Chancellor of State" y que entraba en la habitación como si esperara que los demás se levantaran. Murió en torno a 1885 y Nightingale lo lloró por carta a su prima Frances Nightingale Verney.
  • Quiz: maltés (lo que hoy llamaríamos gato común de pelo gris azulado, tipo Russian Blue o British Shorthair gris en términos modernos). Llegado a mediados de los años ochenta. Citado en cartas como "el más inteligente de todos".
  • Tib: gato atigrado común, mencionado en correspondencia de 1880 con la familia.
  • Topsy: hembra calicó, llegada también en la última década del siglo XIX. La favorita declarada en algunos pasajes de la vejez.
  • Mr. Muff: persa negro, regalado por la marquesa de Lothian. Nightingale lo describió como "un caballero con maneras".

La lista completa, recopilada por Lynn McDonald en The Collected Works of Florence Nightingale (Wilfrid Laurier University Press, 16 volúmenes, 2001-2012), incluye nombres tan dispares como Pop, Tom, Hippy, Tabby, Mrs. Tit, Mrs. Bouncer, Disraeli (otra broma política, esta vez con el primer ministro conservador) y unas decenas más.

¿Por qué tantos? El contexto victoriano y personal

Para entender la cifra hay que mirar el contexto. Florence Nightingale pasó la mayor parte de su vida adulta postrada en cama o limitada al espacio de su casa. Tras la Guerra de Crimea (1853-1856), donde reformó la atención sanitaria del ejército británico, regresó a Inglaterra con una enfermedad crónica que la mantuvo recluida en domicilios sucesivos de Londres durante más de cincuenta años. La hipótesis médica más aceptada actualmente, defendida por Mark Bostridge en Florence Nightingale: The Woman and Her Legend (Penguin, 2008), es brucelosis crónica contraída en Crimea por consumo de leche y carne contaminadas.

Reclusión en casa significaba habitación pequeña, escritorio, cama, ventanal. Y compañía. Los visitantes humanos estaban limitados (Nightingale recibía solo con cita previa y muchas veces ni siquiera entonces). Los gatos no necesitan cita. Llenaban el espacio, daban ritmo al día, ofrecían algo cálido que ronronea sobre las mantas mientras se redactaban informes para el Royal Sanitary Commission o cartas a colaboradores en India.

La casa principal donde Nightingale vivió desde 1865 hasta su muerte, 10 South Street en Mayfair, Londres, dispuso siempre de varios gatos. La cocinera, el ama de llaves y la propia enfermera personal tenían instrucciones específicas sobre alimentación felina (pescado fresco hervido tres veces por semana, leche tibia, retal de carne sin condimentar).

La frase de 1880

En una carta fechada en los años ochenta, conservada en los Nightingale Papers de la British Library y citada por Mark Bostridge (2008), Florence Nightingale escribió:

"Cats possess far more sympathy and feeling than human beings."

La frase ha viajado mucho en el siglo XXI a través de redes sociales, generalmente sacada del contexto. El contexto importa. Nightingale escribía a su hermana Parthenope tras un episodio doméstico complicado en el que un sirviente había maltratado a uno de los gatos. La frase aparece como reflexión sobre la capacidad de los animales para mostrar afecto sin cálculo, frente a la frecuencia con la que los humanos calculan incluso el cariño. Era observación moral, no diagnóstico veterinario.

Otras citas suyas sobre gatos, también documentadas:

  • "Cats and monkeys are the best teachers of children, after their mothers". Carta de los años setenta a Maria Maxwell, prima.
  • "A cat is more occupation than most invalids are aware". Anotación en diario personal hacia 1890.

¿De qué razas eran los gatos de Nightingale?

La distribución por raza, según los detalles que aparecen en cartas y registros, refleja el panorama felino de la Inglaterra victoriana acomodada:

  • Persas: predominantes entre los gatos de Nightingale. El persa llegó a Inglaterra desde Persia (actual Irán) y Turquía en el siglo XVII, pero se popularizó como gato de compañía aristocrático en la era victoriana. El primer registro oficial de la raza Persa en Inglaterra data de 1871, año del primer Crystal Palace Cat Show organizado por Harrison Weir. Nightingale, ya recluida pero con red social amplia, recibió varios persas como regalo durante esa década y la siguiente.
  • Malteses (en su uso decimonónico, no la raza moderna): gatos de pelo corto azul grisáceo, importados o de líneas británicas. Quiz era de este tipo.
  • Comunes europeos (atigrados, calicós, negros): la mayor parte de los gatos rotativos de la casa. Llegaban por adopción informal, por regalo de criados, o por aparición espontánea en el jardín.

La persa de Nightingale, especialmente Mr. Bismarck, fue de los primeros documentados con esa morfología extrema (cara aplanada, pelo largo abundante, ojos grandes) que hoy reconocemos. El cuidado del pelaje requería cepillado diario, tarea que Florence delegaba en sus enfermeras particulares.

¿Influyeron los gatos en su trabajo como reformadora?

La pregunta no es banal. Nightingale escribió cientos de informes durante sus décadas de reclusión, muchos de ellos influyentes (Royal Commission on the Health of the Army 1858, Notes on Nursing 1859, Notes on Hospitals 1863, las reformas sanitarias en la India a partir de 1864). Casi todos esos textos fueron redactados con un gato cerca, en la cama o en el escritorio.

Bostridge señala en su biografía un detalle revelador. Algunas páginas de borradores conservados en la British Library presentan pisadas felinas con tinta, huellas de patas mojadas que cruzaron el papel. Mr. Bismarck dejó algunas, según la nota de Nightingale al margen ("B. has signed this page, evidently approves"). El humor doméstico, en alguien que la imaginación pública ha congelado como figura severa de cofia blanca, suele desaparecer del retrato oficial.

La presencia de los animales no fue accidental al trabajo. La reformadora citó en varios pasajes su capacidad de concentrarse mejor en compañía de un animal silencioso que en una habitación vacía. La hipótesis psicológica más reciente, defendida por algunas estudiosas de la salud crónica victoriana, apunta a que el gato funcionaba como ansiolítico natural en una mujer con probable depresión coexistente con la brucelosis.

¿Qué pasó con los últimos gatos?

Florence Nightingale murió el 13 de agosto de 1910 a los 90 años en su casa de South Street. Tres gatos vivían con ella en ese momento, según las notas de la enfermera personal en su diario final. Los animales fueron repartidos entre familiares cercanos (la sobrina Rosalind Nash recibió al menos uno) y la propia ama de llaves.

La biblioteca personal y los papeles fueron donados parcialmente al British Museum y a la Florence Nightingale Foundation. Los inventarios incluyen referencias menores a "vasijas para alimentación felina", "cestas de transporte", "almohadillas usadas por gatos" como objetos auxiliares del legado.

Lo verificable en una frase

DatoConfirmación
Número de gatos a lo largo de su vidaMás de 60 documentados
Fuente primaria principalNightingale Papers, British Library, MSS Add 45.749-45.849
Razas predominantesPersa, maltés decimonónico, común europeo
Gatos más famososMr. Bismarck, Quiz, Tib, Topsy, Mr. Muff
Frase citada de 1880Verificada en carta a Parthenope Nightingale
Casa principal de convivencia con gatos10 South Street, Mayfair, Londres

¿Y qué dice de la enfermería esta colección felina?

Florence Nightingale defendió a lo largo de su vida un modelo de cuidado que ponía en el centro el ambiente: ventilación, luz, limpieza, silencio relativo, presencia tranquila. Notes on Nursing (1859), su tratado más leído, dedica páginas enteras a cómo organizar el cuarto del enfermo para favorecer la recuperación. Y entre las recomendaciones aparece, en pasajes que tienden a citarse poco, la compañía animal moderada como elemento de bienestar.

La conexión entre teoría y práctica vital es coherente. Nightingale entendía el cuidado como arte de crear un entorno que ayuda al cuerpo a sanarse. Sus gatos eran parte de ese entorno aplicado a sí misma. Sesenta de ellos. Uno detrás de otro. Durante décadas. Mientras escribía los textos que cambiaron cómo entendemos lo que significa cuidar. Este artículo forma parte de la guía Personajes históricos y sus gatos. Otras figuras históricas con gatos: el Cardenal Richelieu y sus catorce gatos y Winston Churchill y Jock.

Fuentes consultadas

  • Bostridge, M. (2008). Florence Nightingale: The Woman and Her Legend. Penguin
  • British Library, Nightingale Papers, MSS Add 45.749 a 45.849
  • McDonald, L. (ed.) (2001-2012). The Collected Works of Florence Nightingale, 16 vols. Wilfrid Laurier University Press
  • Cook, E. T. (1913). The Life of Florence Nightingale, 2 vols. Macmillan
  • Vicinus, M. & Nergaard, B. (eds.) (1990). Ever Yours, Florence Nightingale: Selected Letters. Harvard University Press