Historias
Winston Churchill y Jock, el gato pelirrojo que se sentó en el Consejo de Ministros
En 1962, John Colville regaló a Churchill un gato pelirrojo de patas y pechera blanca llamado Jock. El testamento del ex primer ministro convirtió la presencia de un gato así en Chartwell en condición permanente.

Cuando un visitante recorre hoy Chartwell, la casa de campo de los Churchill en el condado de Kent, encuentra entre las salas abiertas al público un detalle que sorprende a quien no lo espera: un gato pelirrojo, con cuatro calcetines blancos y una pechera del mismo tono crema, que duerme sobre una butaca o se desliza por el pasillo como si fuera el dueño legítimo del lugar. Lo es, en cierto modo. La casa pertenece desde 1946 al National Trust, pero el contrato de cesión incluye una cláusula peculiar: en Chartwell debe haber siempre un gato de ese tipo, y debe llamarse Jock.
La cláusula no se inventó por capricho administrativo. Procede directamente de la voluntad expresada por Winston Churchill en sus últimos años respecto a un animal concreto, el primer Jock, regalado en agosto de 1962 por su entonces secretario privado.
¿Cómo llegó Jock a la vida de Churchill?
En agosto de 1962, Sir John Rupert Colville, conocido como Jock entre amigos y colegas (de ahí el nombre del gato), regaló al ex primer ministro un gatito pelirrojo recogido de una camada. Churchill tenía 87 años y se hallaba ya bastante limitado físicamente tras varios ictus desde 1953. El regalo coincidió con un periodo en el que el político pasaba la mayor parte del tiempo en Chartwell, su residencia particular desde 1922, lejos del foco político londinense.
Colville fue mucho más que un secretario administrativo. Trabajó con Churchill durante la Segunda Guerra Mundial en Downing Street, y publicó después The Fringes of Power (1985), uno de los diarios más detallados que existen sobre la cotidianidad del gobierno británico en aquellos años. Colville sabía perfectamente que Churchill era un hombre de animales: había habido perros, gatos, ovejas, cisnes negros, cerdos miniatura, peces ornamentales, mariposas y hasta un león llamado Rota donado al zoo de Londres pero al que Churchill visitaba periódicamente. El gatito pelirrojo fue una elección informada.
Churchill quedó muy ligado al animal. Mary Soames, hija menor del ex primer ministro y autora de la biografía de su madre Clementine, recuerda en varias cartas familiares cómo Jock comía en la mesa del comedor, sobre una silla a la derecha de Churchill, con su propio cubierto cuando había invitados.
¿Por qué un pelirrojo con patas blancas?
La preferencia de Churchill por gatos pelirrojos con marcas blancas no era nueva. Antes de Jock había convivido durante años con Tango, un gato pelirrojo similar, y con varios otros animales del mismo patrón cromático. En la jerga zoológica este patrón se denomina "red mackerel tabby con calcetines blancos y bib" (bib es el término en inglés para la pechera, la mancha blanca del pecho).
Genéticamente, el rojo en el gato depende del gen O (orange) ligado al cromosoma X. Los machos pelirrojos son XO Y, las hembras pelirrojas son XO XO, mucho menos frecuentes. Por la distribución estadística, en una camada mixta lo más probable es que el gatito pelirrojo sea macho. Jock, los Jock sucesivos y la mayoría de los pelirrojos de Chartwell han sido machos.
Las manchas blancas en patas y pecho responden al gen S (white spotting), independiente del color de fondo y muy frecuente en poblaciones felinas urbanas y rurales europeas. La combinación pelirrojo con calcetines blancos no es rara en el campo inglés, lo que explica que la cláusula testamentaria no haya sido nunca difícil de cumplir.
El testamento y la cláusula del gato
Churchill murió el 24 de enero de 1965 a los 90 años. Andrew Roberts documenta en Churchill: Walking with Destiny (2018) que el ex primer ministro dejó instrucciones expresas a su familia y al National Trust sobre la continuidad de la casa. Una de esas instrucciones se refería al gato.
La fórmula exacta, conservada en los archivos del National Trust y citada en la guía oficial de Chartwell, es: en la casa debe vivir siempre "a marmalade cat with white feet and a white bib named Jock". Marmalade es el término inglés popular para el pelirrojo con tonalidad cálida, casi naranja mermelada de Sevilla, de ahí la palabra.
El National Trust ha cumplido la cláusula desde la apertura de Chartwell al público. Cuando un Jock fallece, se busca un sucesor con las mismas características. La numeración va por orden: Jock I fue el original regalado por Colville. Jock II llegó en los años setenta, Jock III en los ochenta, y así sucesivamente. En 2024 vivía en Chartwell Jock VII, llegado tras la muerte del anterior en 2023.
La sucesión no se ha publicitado nunca con bombo. Aparece como nota de color en la guía y los voluntarios del National Trust pueden señalar dónde duerme habitualmente el gato. La política del Trust respecto al animal incluye veterinario regular, esterilización, dieta supervisada y restricción de zonas accesibles (algunas salas con tapicerías de valor histórico están vedadas).
¿Qué papel jugaron los gatos en la cotidianidad de Churchill?
Más allá de Jock, Churchill tuvo gatos durante toda su vida adulta. Roy Jenkins menciona en Churchill: A Biography (2001) que el político trabajaba muchas horas en cama por las mañanas, dictando a secretarios o leyendo despachos, y que tenía la costumbre de compartir ese tiempo con uno de los gatos de la casa. Hubo periodos en los que el animal de turno (Nelson, un gato negro grande, durante los años treinta y cuarenta) dormía a los pies de la cama mientras el primer ministro despachaba con sus colaboradores.
Existe una anécdota muy citada en la literatura churchilliana, aunque su confirmación documental es parcial: Churchill habría dejado entrar a Nelson en reuniones de gabinete durante la guerra, y los ministros, incluidos Anthony Eden y Clement Attlee, lo habrían aceptado con resignación. Colville lo menciona de pasada en sus diarios, sin convertirlo en escena central. Jenkins lo recoge como ilustración del carácter del primer ministro: capacidad de mantener su estilo personal sin ceder al protocolo, incluso en plena crisis nacional.
Otro dato verificable: Churchill bautizó a varios de sus gatos con nombres referidos a personajes históricos o militares. Nelson por el almirante, Mr. Cat sin más, Tango por el color de la naranja, y los Jock por el secretario. La elección de nombres revela algo del personaje. No eran gatos decorativos. Eran parte del cuadro doméstico, con identidad y referencia cultural.
La raza y la morfología
Los Jock de Chartwell no han sido gatos de raza con pedigrí. Son gatos europeos comunes (lo que en Reino Unido se llama British Domestic Shorthair, no confundir con la raza estandarizada British Shorthair). Pelo corto, complexión robusta, peso adulto entre 4 y 6 kilos los machos, vida media de 12 a 16 años.
La elección de gato común frente a gato de raza encaja con la sensibilidad del National Trust respecto al animal: se busca un gato sano, adaptable a vivir en casa abierta al público durante el horario de visita y a tener su espacio propio fuera de él. Un gato de raza con prevalencia de patologías específicas (los persas con sus problemas respiratorios braquicéfalos, los siameses con problemas renales) sería peor candidato. El europeo común, robusto y de bajo mantenimiento, sirve mejor al propósito.
¿Qué significa Jock en la imagen pública de Churchill?
El primer ministro británico que ganó la guerra es figura compleja. Para una parte de la historiografía es héroe nacional, para otra es político imperialista con responsabilidades graves en hambrunas indias y políticas coloniales. La figura del gato pelirrojo dormido a sus pies aporta un matiz que la propaganda tradicional rara vez subrayó: el lado doméstico, casi melancólico, del personaje en sus últimos años.
Las fotografías más conocidas de Churchill con animales se reparten entre el bulldog (icono propagandístico del valor británico) y los gatos (icono privado, casi íntimo). El National Trust ha sabido capitalizar esa dualidad. La cláusula testamentaria sobre Jock es uno de los detalles que más visita atrae a Chartwell entre los turistas que ya han recorrido las grandes casas históricas inglesas y buscan algo singular.
Casi sesenta años después de la muerte del ex primer ministro, la línea sucesoria de gatos pelirrojos del Kent continúa. Es probablemente la disposición testamentaria felina más longeva y mejor cumplida de la historia política europea.
Lo verificable en una frase
| Dato | Confirmación |
|---|---|
| Año de llegada de Jock I | 1962 |
| Origen del regalo | Sir John Colville, secretario privado |
| Morfología del gato | Pelirrojo con calcetines y pechera blanca |
| Cláusula testamentaria | Confirmada en archivos del National Trust |
| Jock actual | Jock VII (2024), en Chartwell |
| Raza | Gato europeo común, no de pedigrí |
Este artículo forma parte de la guía Personajes históricos y sus gatos. Otros líderes históricos con gatos documentados: Abraham Lincoln y los tabby de la Casa Blanca y el Cardenal Richelieu y sus catorce gatos de corte.
Fuentes consultadas
- Roberts, A. (2018). Churchill: Walking with Destiny. Allen Lane
- Jenkins, R. (2001). Churchill: A Biography. Macmillan
- Colville, J. (1985). The Fringes of Power: Downing Street Diaries 1939-1955. Hodder & Stoughton
- National Trust, archivos y guía oficial de Chartwell
- Soames, M. (1979). Clementine Churchill. Cassell
- National Trust, Chartwell: Official Guide. Ediciones revisadas.