Historias
T. S. Eliot y los gatos que inspiraron Old Possum's Book of Practical Cats
El libro de gatos de T. S. Eliot, publicado en 1939, nació de cartas privadas a sus ahijados. Macavity, Mungojerrie y los demás fueron gatos reales antes que personajes de musical.

A finales de los años treinta, mientras la cabeza editorial de Faber & Faber publicaba poesía modernista exigente y prologaba a Ezra Pound, una parte de la correspondencia privada de su director iba a parar a tres niños pequeños del entorno familiar. Eran cartas en verso. Hablaban de gatos. Tenían dibujos en los márgenes. Y casi todos esos gatos existían fuera del papel.
Los destinatarios principales eran Tom Faber, hijo de su socio Geoffrey Faber, y los hijos de Frank Morley, otro de los editores de la casa. Las cartas circularon durante varios años por hogares ingleses de clase media intelectual, leídas en voz alta antes de dormir. La compilación apareció en 1939 con un título que jugaba con el apodo cariñoso del autor entre amigos, Old Possum: Old Possum's Book of Practical Cats. El libro vendió razonablemente. Cuarenta y dos años después, Andrew Lloyd Webber lo convirtió en uno de los musicales más taquilleros de la historia del West End.
¿Quiénes fueron los gatos reales detrás del libro?
Lyndall Gordon, en T. S. Eliot: An Imperfect Life (1999), documenta a partir de la correspondencia conservada en los archivos de Faber que varios de los gatos del libro tenían contrapartida en la vida cotidiana del poeta o en hogares cercanos. Eliot convivió en distintos momentos con gatos en su piso de Kensington y en las casas de campo de sus amigos editores. Las cartas a Tom Faber describen escenas concretas: gatos que se cuelan en la despensa, gatos que reciben a las visitas, gatos que se acomodan sobre los manuscritos del editor.
Jellylorum es el caso más nítido. Era el nombre del gato real de la familia Faber, citado por su nombre en cartas anteriores al libro y trasladado luego al poema The Old Gumbie Cat y a la galería general de los Jellicle Cats. Pettipaws y Wiscus aparecen también como nombres usados en la correspondencia para gatos concretos del entorno editorial.
Otros nombres del libro tienen origen más literario. Macavity, el gato criminal que aparece en Macavity: The Mystery Cat, es una transposición felina del Profesor Moriarty de Arthur Conan Doyle. Eliot lo reconoció en cartas posteriores: la métrica del poema imita deliberadamente la de The Hunting of the Snark de Lewis Carroll y la prosa criminal del Sherlock Holmes victoriano. Mungojerrie y Rumpleteazer, dúo ladronzuelo de Victoria Grove, parecen inspirados en gatos callejeros del West London de los años treinta, aunque no hay un par concreto documentado.
Old Deuteronomy, el gato patriarca venerable, es figura más simbólica. Su nombre mezcla la referencia bíblica al quinto libro del Pentateuco con el cliché del gato longevo de pueblo. Mr Mistoffelees, el gato negro mágico de cabaret, deriva del Mefistófeles de Goethe y Marlowe, condensado en clave felina.
La carta a Tom Faber de enero de 1936
Una de las cartas mejor conservadas, citada por Peter Ackroyd en T. S. Eliot: A Life (1984), está fechada en enero de 1936 y dirigida a Tom Faber con motivo de su séptimo cumpleaños. En ella Eliot describe, con métrica de tetrámetro yámbico irregular, el comportamiento de un gato que se ha colado en el despacho de Geoffrey Faber y ha derribado un montón de pruebas de imprenta. La carta incluye un dibujo en pluma del autor mostrando al gato sobre los papeles.
El fragmento, no incluido tal cual en el libro, contiene varias frases reciclables que reaparecen en The Naming of Cats del libro publicado. La famosa apertura "The naming of cats is a difficult matter" (en castellano, "Poner nombre a los gatos es un asunto complicado") parece haber circulado como verso de carta antes de fijarse como pieza editada.
El paso de la página al escenario
En 1977, Andrew Lloyd Webber leyó Old Possum's Book of Practical Cats a sus hijos y empezó a componer melodías para los poemas como ejercicio privado. La voluntad inicial no era escribir un musical sino un ciclo de canciones para concierto. Valerie Eliot, viuda y albacea del poeta desde 1965, cedió los derechos a Lloyd Webber con la condición de respetar los textos originales sin reescritura libre.
El musical, estrenado en el New London Theatre el 11 de mayo de 1981 bajo dirección de Trevor Nunn y coreografía de Gillian Lynne, añadió un único poema no publicado: Grizabella, the Glamour Cat. Eliot lo había escrito pero descartado del libro de 1939 por considerarlo demasiado oscuro para niños. Valerie Eliot lo recuperó del archivo y lo entregó a Lloyd Webber, que construyó alrededor del personaje la canción Memory, una de las más interpretadas del repertorio musical anglosajón del siglo XX.
La adaptación cinematográfica de Tom Hooper en 2019, con Judi Dench, Ian McKellen, Idris Elba y Taylor Swift, fracasó comercialmente y recibió críticas devastadoras. Buena parte del problema fue el diseño visual (los actores cubiertos con efectos digitales de pelaje fotorrealista resultaron incómodos para el público) y la pérdida del lenguaje teatral abstracto que funcionaba en escena. El libro de Eliot resistió ambas adaptaciones sin perder vigencia.
La morfología de los gatos del libro
El libro no especifica razas. Las ilustraciones de Edward Gorey para la edición de 1982 y las anteriores de Nicolas Bentley (1940) muestran gatos europeos comunes con pelajes variados: atigrados pardos, negros, blancos y negros, dorados. Esto refleja la realidad felina del Londres de entreguerras: poblaciones urbanas de gato común sin pedigrí, mezcla genética abierta, peso adulto entre 3,5 y 5,5 kilos, vida media entre 12 y 16 años con cuidados básicos.
Macavity se describe como "ginger cat", pelirrojo, con expresión hundida y aire de villano cansado. Mr Mistoffelees es negro de pies a cabeza, perfil clásico del gato de teatro y superstición victoriana. Mungojerrie y Rumpleteazer aparecen como atigrados a rayas marrones y negras, lo que en la jerga felina se llama brown mackerel tabby, patrón mayoritario en la población europea común.
El Jellicle Cat, categoría inventada por Eliot, no es una raza sino una metafísica: un gato es Jellicle si conoce los nombres secretos, las canciones, el baile del Jellicle Ball. La etimología del término procede de la pronunciación infantil de "dear little cats" en cartas de Eliot a sus ahijados, que se transformó por contracción en "jellicle cats". La invención más libre del libro es también la más cantada del musical.
El contexto biográfico-cultural
Eliot tenía cincuenta años cuando publicó el libro. Para entonces ya había firmado The Waste Land (1922) y Four Quartets estaba en gestación. Era poeta consagrado, ciudadano británico desde 1927, anglicano converso, director editorial de Faber & Faber con peso real en la industria literaria londinense. Pero su vida personal estaba marcada por años difíciles: el matrimonio con Vivienne Haigh-Wood se había deteriorado hasta hacer ingresar a ella en un sanatorio en 1938. Las cartas a niños pequeños sobre gatos coincidieron con uno de los periodos más complicados de su biografía privada.
Lyndall Gordon sugiere que la dedicación al libro de los gatos funcionó como válvula de escape para un autor cuya obra principal exigía intensidad emocional sostenida. Escribir poemas para niños sobre gatos travesones era literatura menor en términos canónicos, pero proporcionaba ligereza y juego. Eliot lo reconoció en una carta a Geoffrey Faber: el libro era "un descanso del verso serio".
La crítica académica inicial fue tibia. La crítica posterior, sobre todo a partir del éxito del musical, ha matizado la lectura. Hoy el libro se considera ejercicio formal sofisticado: dominio de la métrica, intertextualidad con Carroll, Lear y la tradición del nonsense inglés, juego con el lenguaje burocrático y religioso aplicado a animales domésticos. Es obra menor en el sentido técnico, es decir, escrita en registro ligero por un autor capaz también del registro alto. No es obra menor en el sentido descalificativo.
¿Qué queda de Eliot en cada Cats interpretado hoy?
La franquicia Cats ha generado producciones en más de treinta países y traducciones a una veintena de lenguas. La versión española, estrenada en Madrid en 2003 y revisada en 2010, mantiene los nombres originales de los gatos sin traducirlos. Macavity sigue siendo Macavity, no "el Gato Misterio". La decisión editorial es coherente con el principio de Valerie Eliot: los nombres son parte del texto poético, no etiqueta funcional.
De los gatos reales del entorno de Eliot apenas queda rastro material. Las cartas originales se conservan en los archivos de Faber & Faber y en colecciones universitarias, especialmente en la King's College Library de Cambridge. Los gatos en sí, los Jellylorum, Pettipaws y compañía, vivieron sus vidas felinas normales en pisos londinenses de los años treinta y desaparecieron sin más documentación que su nombre en una carta dirigida a un niño.
Lo que sobrevive es la transmutación. Un señor mayor de origen estadounidense, traje gris y modales eclesiásticos, escribió poemas con métrica victoriana sobre los gatos de la editorial donde trabajaba para entretener a los hijos de sus colegas. Cuarenta años después, esos poemas se cantan cada noche con maquillaje de pelaje pintado en un teatro de Londres. La distancia entre el gato real durmiendo sobre las pruebas de imprenta de Geoffrey Faber y la Grizabella interpretada por Elaine Paige en 1981 mide bastante bien la capacidad del lenguaje literario para convertir lo doméstico en mito. Este artículo forma parte de la guía Músicos y cantantes y sus gatos. Otros escritores con gatos célebres: Ernest Hemingway y los polidáctilos de Key West y Edgar Allan Poe y su gata Catterina.
Fuentes consultadas
- Eliot, T. S. (1939). Old Possum's Book of Practical Cats. Faber & Faber
- Gordon, L. (1999). T. S. Eliot: An Imperfect Life. W. W. Norton
- Ackroyd, P. (1984). T. S. Eliot: A Life. Hamish Hamilton
- Royal Shakespeare Company, archivo Cats: The Musical (1981, New London Theatre)
- King's College Library, Cambridge, T. S. Eliot Papers, correspondencia familiar y editorial.